jueves 09 de julio de 2026

¿Cómo enfrentar la ansiedad cuando comienza la recta final para la PAES?

Cada vez existe más evidencia de que el rendimiento académico depende tanto de los conocimientos como de la regulación emocional, la resiliencia y la capacidad para enfrentar la incertidumbre.

9 de julio de 2026 - 11:45

La PAES marca uno de los hitos más importantes para miles de estudiantes cada año y, cuando termina el primer semestre, es normal que aumenten la presión y la ansiedad. En mi trabajo acompañando a jóvenes durante su preparación para la PAES veo que este período suele estar marcado por una sensación de urgencia y por la idea de que queda poco tiempo para alcanzar los objetivos.

Sin embargo, la ansiedad académica rara vez se explica solo por la prueba. En la mayoría de los casos surge de la combinación entre la exigencia escolar, la incertidumbre sobre el futuro y la sensación de que, en pocos meses, habrá que tomar una decisión que definirá la vida. La buena noticia es que esta ansiedad no solo es una reacción normal, sino que existen estrategias respaldadas por evidencia que ayudan a manejarla. Para hacerlo, no basta con estudiar más: también es necesario desarrollar herramientas de regulación emocional, fortalecer los hábitos de estudio y apoyarse en una red que acompañe el proceso.

En este momento del año ocurre un cambio psicológico que suele pasar desapercibido. El calendario deja de sentirse largo y aparece la sensación de cuenta regresiva. Muchos estudiantes sienten que ya no hay margen para equivocarse, cuando en realidad todavía quedan varios meses para aprender, corregir errores y mejorar sus resultados.

La evidencia confirma que el desafío no es solo académico, sino también emocional. Un estudio realizado con estudiantes de primer año de Medicina de la Universidad Andrés Bello, publicado en la Revista Médica de Chile, concluyó que el rendimiento académico depende también de factores como la inteligencia emocional, la capacidad para manejar el estrés, el apoyo familiar y la presión percibida. En otras palabras, dos estudiantes con conocimientos similares pueden obtener resultados muy distintos dependiendo de cómo enfrentan este proceso.

A esto se suma la incertidumbre vocacional. Muchos jóvenes sienten que deben elegir la carrera perfecta y proyectar toda su vida antes incluso de terminar el colegio. Esa expectativa suele generar una carga emocional mucho más difícil de manejar que los propios contenidos de la prueba.

En el acompañamiento diario a estudiantes que se preparan para la PAES, es posible observar que cuatro estrategias suelen marcar una diferencia para reducir la ansiedad: mantener horarios de sueño regulares, planificar el estudio con metas realistas, incorporar pausas de descanso y pedir apoyo cuando la ansiedad comienza a afectar la concentración o la motivación. Hablar con la familia, los profesores o un orientador puede evitar que una dificultad puntual termine afectando todo el proceso.

También es fundamental el rol de las familias. Acompañar no significa controlar cada paso ni aumentar las expectativas sobre los resultados. Significa escuchar, contener y ayudar a que el estudiante enfrente este desafío con mayor confianza. La evidencia muestra que el apoyo familiar puede transformarse en un factor protector, mientras que la presión excesiva suele producir el efecto contrario.

Desde mi experiencia acompañando procesos vocacionales, también he aprendido que la PAES abre oportunidades, pero no determina por sí sola el futuro profesional de una persona. Hoy las trayectorias académicas y laborales son mucho más flexibles. Las personas cambian de rumbo, se especializan y desarrollan nuevas habilidades a lo largo de su vida.

Además de preparar una prueba, los estudiantes tienen la oportunidad de desarrollar habilidades socioemocionales que los acompañarán mucho después de conocer su puntaje. Cada vez existe más evidencia de que el rendimiento académico depende tanto de los conocimientos como de la regulación emocional, la resiliencia y la capacidad para enfrentar la incertidumbre.

Estas son parte de las llamadas habilidades transversales, aquellas que atraviesan todas las carreras, ocupaciones y ámbitos de la vida. Hoy más que nunca, la evidencia muestra que competencias como la regulación emocional, la adaptación al cambio y la resiliencia son tan relevantes como los conocimientos para alcanzar un buen desempeño académico y construir una trayectoria profesional más adaptable, satisfactoria y próspera.

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