La controversia por la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun en el Mundial 2026 sigue escalando fuera de las canchas. A la solicitud realizada en Chile para que la ANFP se pronuncie sobre la situación, ahora se sumó un grupo de eurodiputados, quienes pidieron investigar el eventual rol del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en una decisión que ha puesto en duda la independencia de las autoridades del fútbol.
La petición surge luego de que Trump reconociera públicamente haber solicitado a Infantino eliminar la tarjeta roja mostrada a Balogun durante el torneo. Las declaraciones del mandatario estadounidense, sumadas a la posterior anulación de la sanción, provocaron cuestionamientos desde distintos sectores políticos y deportivos por una eventual intervención política en decisiones disciplinarias de la FIFA.
Eurodiputados exigen aclarar el rol de Donald Trump e Infantino
Según informó la prensa del Viejo Continente, un grupo transversal de integrantes del Parlamento Europeo solicitó a los organismos del fútbol analizar lo ocurrido y esclarecer si existió una influencia indebida de autoridades políticas estadounidenses sobre las decisiones adoptadas durante el Mundial 2026.
La iniciativa fue impulsada por parlamentarios pertenecientes a distintas bancadas, quienes manifestaron preocupación por la autonomía de las instituciones deportivas y por la necesidad de preservar la credibilidad de las competiciones internacionales.
De acuerdo con el diario español AS, los eurodiputados sostuvieron que cualquier intervención política sobre decisiones arbitrales o disciplinarias puede afectar la confianza pública en el fútbol y en los organismos encargados de administrarlo.
La confesión de Trump que originó la polémica
La controversia comenzó después de que Donald Trump afirmara públicamente que pidió a Gianni Infantino retirar la tarjeta roja aplicada a Folarin Balogun, delantero de la selección de Estados Unidos.
Posteriormente, la sanción fue dejada sin efecto, situación que alimentó las críticas sobre una eventual presión externa hacia la FIFA. Aunque no existe evidencia pública que demuestre un vínculo causal entre la solicitud del mandatario y la decisión disciplinaria, las declaraciones del propio Trump fueron suficientes para abrir el debate internacional.
El episodio volvió a instalar cuestionamientos sobre la relación entre la política y las grandes organizaciones deportivas, especialmente considerando el protagonismo que tuvo Estados Unidos como uno de los países anfitriones del Mundial 2026.
El caso también genera repercusiones en Chile
La controversia no quedó circunscrita a Europa. En Chile, la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputadas y Diputados acordó solicitar a la ANFP un pronunciamiento respecto del caso, argumentando la importancia de defender la transparencia y la independencia de las competencias internacionales.
Parlamentarios integrantes de la comisión plantearon que la situación trasciende un hecho deportivo y abre interrogantes sobre la gobernanza del fútbol mundial y la capacidad de la FIFA para actuar sin presiones políticas.
El episodio ha generado un debate que supera el ámbito futbolístico. Mientras continúan las solicitudes para esclarecer lo ocurrido, la actuación de Donald Trump, Gianni Infantino y los mecanismos disciplinarios aplicados durante el Mundial 2026 permanecen bajo el escrutinio de autoridades políticas, dirigentes deportivos y organismos internacionales.