Por primera vez en la historia, el Mundial de Fútbol 2026 ha hecho obligatorias las pausas de hidratación, una medida fisiológicamente necesaria ante el cambio climático, pero que esconde una trampa comercial. Estas pausas se implementaron en todos los partidos del torneo, independiente de las condiciones climáticas, la hora o la infraestructura del estadio, para proteger la salud de los deportistas ante el riesgo por temperaturas extremas.
Aunque es innegable que una buena hidratación favorece el rendimiento físico, regula la temperatura corporal y disminuye el riesgo de lesiones, esta medida se ha transformado en una de las vitrinas publicitarias más agresivas en la actualidad, reflejando la alta influencia que tiene la industria alimentaria en eventos deportivos masivos que deberían ser espacios protegidos para la promoción de hábitos saludables.
Durante las pausas de hidratación, lejos de ver a futbolistas bebiendo agua natural, se observa en su mayoría a jugadores que toman bebidas isotónicas: líquidos con alto contenido de azúcares, colorantes y sodio, envasados en botellas con logotipos de sus marcas. Esto se complementa con anuncios explícitos, durante todo el partido, de las marcas auspiciadoras del evento. Esta escena aparentemente inofensiva es un riesgo para la salud pública.
Los deportistas son referentes, especialmente para niños, niñas y adolescentes (NNA), grupo altamente vulnerable al marketing de alimentos. Ver a sus ídolos consumir estos productos, crea una peligrosa asociación cognitiva al vincular la vitalidad, el éxito deportivo y el alto rendimiento con la ingesta de líquidos ultraprocesados, moldeando sus preferencias y el consumo de alimentos desde la infancia.
En Chile, la Ley 20.869 sobre publicidad de alimentos prohíbe publicitar productos con sellos “alto en” dirigida a menores de 14 años, sin embargo, la norma contempla excepciones en eventos deportivos. En la práctica, cuando un niño o niña ve a jugadores como Messi, Vidal u otros consumiendo o promocionando una bebida ultraprocesada, incluso bebidas energéticas, ya sea durante el partido o en las pausas comerciales, la escena induce a la imitación de la conducta e impacta en los hábitos alimentarios, independientemente de si el producto es sin azúcar o si solo se exhibe su marca.
Este vacío legal no es solo una tensión chilena. La discusión legislativa internacional está avanzando en cuestionar el poder de las grandes corporaciones alimentarias y su injerencia a través del patrocinio de eventos deportivos. Las estrategias regulatorias a nivel global deberían avanzar hacia la restricción de todo tipo de publicidad de alimentos no saludables en estos contextos, incluyendo la publicidad de marca, así como la exigencia de que los productos visibles durante las actividades tengan un perfil nutricional adecuado, contribuyendo de esta forma a que estos espacios sean asociados como entornos saludables y protectores para la salud.
Mientras esta discusión continúa, es urgente proteger los ambientes alimentarios, los cuáles también están en la publicidad y los medios de comunicación. La evidencia es clara sobre la alta influencia del marketing en la promoción de alimentos de baja calidad nutricional y su efecto en la conducta alimentaria, especialmente de NNA. Por ello, es necesario devolver el valor a la promoción de la comida natural y nutritiva.
El agua sigue siendo la fuente de hidratación más saludable, segura, efectiva para la hidratación y universalmente disponible, sin los riesgos asociados a los líquidos artificiales, endulzados y ultraprocesados. Los futbolistas que NNA admiran tienen el poder de modelar conductas, pero ese poder no puede seguir teniendo incentivos comerciales. Permitir que la industria alimentaria mantenga su influencia en eventos deportivos da lugar para que productos no saludables continúen instalándose como alternativas socialmente valoradas, perjudicando la salud de NNA y de la población general.
Es fundamental consolidar políticas públicas que mejoren los ambientes alimentarios y que estén por sobre los intereses comerciales de las grandes industrias.