El Mundial 2026 suele ser el escenario donde los futbolistas buscan dejar huella por sus goles o actuaciones. Sin embargo, el volante de Noruega, Morten Thorsby, decidió convertir la competencia en una plataforma para hablar sobre una amenaza distinta: la crisis climática.
El mediocampista, reconocido desde hace años por su compromiso con las causas ambientales, volvió a llamar la atención por usar la camiseta número 2, una elección que no responde a motivos deportivos, sino a un mensaje dirigido al mundo sobre la urgencia de limitar el calentamiento global.
Thorsby considera que el fútbol tiene una capacidad única para llegar a millones de personas y generar conversaciones sobre temas que trascienden el deporte.
¿Por qué Morten Thorsby usa el número 2?
La explicación está ligada a uno de los principales objetivos del Acuerdo de París sobre cambio climático: mantener el aumento de la temperatura media del planeta muy por debajo de los 2 °C respecto de los niveles preindustriales.
Por ese motivo, Thorsby decidió cambiar el tradicional dorsal que utilizaba y adoptar el número 2 como un recordatorio permanente del compromiso climático asumido por la comunidad internacional.
El futbolista sostiene que ese número representa un símbolo sencillo, fácil de recordar y capaz de despertar curiosidad entre los aficionados, quienes terminan preguntando por su significado.
Su lucha por un fútbol más sostenible
El compromiso ambiental del seleccionado noruego no comenzó con el Mundial. Durante su paso por el fútbol neerlandés impulsó distintas iniciativas para reducir el impacto ambiental de su club, incluyendo la instalación de paneles solares y medidas destinadas a fomentar formas de transporte más sostenibles entre jugadores y trabajadores.
Más adelante fundó la organización We Play Green, dedicada a promover acciones concretas para disminuir la huella ambiental del fútbol y sensibilizar tanto a clubes como a aficionados sobre la importancia de enfrentar la crisis climática.
En entrevistas difundidas por Telemundo, Thorsby explicó que el deporte no puede permanecer ajeno a los efectos del cambio climático, ya que las altas temperaturas, las olas de calor y los eventos meteorológicos extremos afectan cada vez más la práctica del fútbol y la seguridad de jugadores e hinchas.
Críticas a la FIFA y al patrocinio de combustibles fósiles
El volante también ha sido una de las voces más visibles entre los futbolistas que cuestionan la relación entre el fútbol y las empresas vinculadas a los combustibles fósiles.
En las semanas previas al Mundial, se sumó a una carta firmada por decenas de jugadores profesionales y exfutbolistas que solicitaron a la FIFA fortalecer las medidas para proteger a los deportistas frente al calor extremo y revisar sus vínculos comerciales con compañías petroleras, según consignó Associated Press.
Para Thorsby, el fútbol posee un enorme poder de influencia y, precisamente por eso, tiene la responsabilidad de contribuir al debate sobre el cambio climático.
Un mensaje que busca llegar más allá de la cancha
El mediocampista reconoce que cambiar el número de su camiseta no resolverá la crisis climática, pero cree que puede abrir conversaciones entre millones de personas que siguen el fútbol alrededor del mundo.
Ese es precisamente el objetivo detrás del número 2: transformar un detalle aparentemente deportivo en un recordatorio constante sobre uno de los mayores desafíos del planeta.
Mientras Noruega disputa el Mundial, Thorsby espera que su actuación dentro del campo vaya acompañada por un mensaje que considera igual de importante fuera de él: la necesidad de actuar con rapidez frente al cambio climático antes de que sus efectos sean irreversibles.