A principios de 2025, las comunidades mapuche que viven en el río Chesque celebraron un fallo de la Corte Suprema contra una salmonera que vertía contaminantes al río desde 1998 sin contar con permiso ambiental.
Los abogados que representaron a los vecinos en la causa fueron demandados por la empresa salmonera, arriesgando una multa de hasta $400 millones. Ahora, se conoció que el juzgado civil rechazó íntegramente la demanda contra los abogados de la ONG FIMA.
Paralelamente, el Tercer Tribunal Ambiental confirmó el rechazo al programa de cumplimiento que había presentado la empresa para responder a los cargos formulados por la Superintendencia de Medio Ambiente por eludir la evaluación ambiental.
Salmonera y abogados
Tras años operando irregularmente, la salmonera obtuvo un permiso ambiental en 2019, y este fue revocado en 2021 debido al incumplimiento de varias medidas. La salmonera siguió operando a pesar de que se le revocó el permiso, y ahí es cuando los abogados de la comunidad solicitaron una orden de no innovar ante la Corte de Apelaciones de Temuco, que paralizó a la salmonera por 11 meses.
La demanda surgió tras esta situación, donde los titulares de la empresa interpusieron una demanda contra los abogados, Antonio Madrid y Antonia Berrios, argumentando que la paralización les generó un perjuicio económico, y exigiendo por ello una indemnización de $ 400 millones. La demanda fue rechazada.
Desde la misma ONG FIMA alertaron en su momento que este caso constituye no un intento de buscar justicia sino de amedrentar e intimidar a los opositores a su actividad. Estas demandas, denominadas como estratégicas contra la participación pública o SLAPP por sus siglas en inglés, van en aumento en el mundo y también en Chile.
“Lo que estamos enfrentando con esta acción es un típico caso de un juicio estratégicamente levantado para intimidar y limitar la participación pública. La instancia que dio la orden de paralizar las obras de la empresa fue la Corte de Apelaciones de Temuco y confirmó lo mismo la Corte Suprema. Si eso sucedió, fue porque la Corte vio que la solicitud tenía fundamentos y era necesario que se detuviera la intervención de manera inmediata para evitar posibles vulneraciones de garantías fundamentales”, explica una de las demandadas, Antonia Berríos.
Contaminación del río
En Chesque, una pequeña localidad de la comuna de Villarrica, la vida giraba en torno al río. Las familias se bañaban y pescaban, las ovejas bebían y las machi utilizaban el agua en sus ceremonias. Esa misma agua permitía el desarrollo de un turismo sustentable y de baja escala. Todo cambió en 1998 al instalarse la salmonera en el río.
El sueño de la comunidad es recuperar plenamente la salud del río, cuyas aguas presentaron malos olores, espuma, sabor salado y hasta peces muertos, además de la conocida presencia de antibióticos que viene asociada a la actividad salmonera en los ríos.