El proyecto Debug es la iniciativa tecnológica de Google que busca combatir la propagación del dengue, el zika, la fiebre amarilla y la chikungunya mediante la cría y liberación masiva de mosquitos machos esterilizados. Estas enfermedades se han extendido cada vez más en el mundo y amenazan a Chile crecientemente debido a la crisis climática.
Los mosquitos machos liberados se aparean con hembras salvajes de la especie Aedes aegypti —la principal transmisora de estas enfermedades—, pero sus huevos no eclosionan. Con cada generación, la población de mosquitos transmisores se reduce de forma progresiva.
Para lograr la esterilización, los machos son infectados con la bacteria Wolbachia. Estos ejemplares no pican a los humanos ni transmiten enfermedades, ya que se alimentan exclusivamente de néctar. Son, en ese sentido, inofensivos para las personas, pero letales para la reproducción de su propia especie.
Del Dengue a la mosca de la fruta
El enfoque no es una novedad científica. La llamada «técnica del insecto estéril» ha sido utilizada por investigadores durante décadas con distintos insectos considerados plagas. En Chile se está utilizando masivamente a lo largo del país para combatir la mosca de la fruta, una de las plagas agrícolas más peligrosas y extendidas del mundo.
Lo que aporta Debug es escala: la compañía emplea análisis de datos y sistemas de cría automatizados para producir mosquitos a una magnitud sin precedentes. Según Google, otros métodos de control —como pesticidas o la eliminación de criaderos— no han dado los resultados esperados.
Los primeros resultados concretos llegaron desde Singapur, donde se instaló el primer centro internacional de investigación y desarrollo del programa. Según informó la propia compañía, las liberaciones masivas de mosquitos machos con Wolbachia lograron «una supresión del 80 al 90% de la especie Aedes aegypti y una reducción de más del 70% en los casos de dengue» en un período de seis a doce meses.
Con esos resultados en mano, Google solicitó al gobierno de Estados Unidos autorización para operar en California y Florida. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) revisa actualmente la solicitud, que contempla la liberación de hasta 16 millones de ejemplares anuales durante dos años, lo que equivale a 32 millones en total.