La radiación del desierto de Atacama sostiene casi toda la energía que requiere la primera etapa de producción de Novandino Litio. Según la sociedad conjunta entre Codelco y SQM, el 95,8% de la energía empleada en la concentración de la salmuera en el Salar de Atacama proviene del sol.
La industria presenta esa cifra como una vía para reducir la huella de carbono de las baterías de la electromovilidad. El dato apunta a una paradoja conocida. La minería y la refinación química han sido cuestionadas por sus emisiones, aunque el mineral que producen es clave para la transición energética. Por ello, la descarbonización de la minería busca integrar fuentes limpias en cada etapa.
Asimismo, la operación se desarrolla bajo un nuevo esquema de propiedad. Novandino Litio se formalizó en diciembre de 2025, tras la fusión de Minera Tarar, filial de Codelco, con SQM Salar, y explotará el Salar de Atacama hasta 2060.
Utilizando la energía solar en la extracción de litio
El proceso comienza con la captación de salmuera a través de pozos en el salar. Luego, esa solución se traslada a piscinas de evaporación, donde la radiación solar concentra el litio de forma natural. Según la compañía, esta etapa puede extenderse por más de un año y eleva la concentración del mineral hasta 30 veces su nivel original.
A ello se suma, según los antecedentes del proceso, la incorporación de generación fotovoltaica para el bombeo, el control de procesos y la infraestructura en terreno. De esta manera, el reemplazo de generación térmica aislada apunta a reducir las emisiones de alcance 1 y 2, es decir, las que genera directamente la faena y las asociadas a la electricidad que consume.
¿Qué ocurre en la planta química Salar del Carmen?
Sin embargo, la descarbonización no concluye en el salar. Cuando la salmuera alcanza la concentración requerida, se traslada a la planta química Salar del Carmen, ubicada en las afueras de Antofagasta. Allí, el concentrado se transforma en carbonato de litio e hidróxido de litio de grado batería, productos de mayor valor agregado para exportación.
En esta fase, la estrategia de descarbonización contempla tres ejes. El primero es un suministro eléctrico 100% renovable mediante contratos de compraventa de energía, conocidos como PPA (Power Purchase Agreements), respaldados por plantas fotovoltaicas y eólicas del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
El segundo eje apunta a la eficiencia térmica. En concreto, plantea sustituir de forma gradual los combustibles fósiles de reactores y cristalizadores por vapor generado con calderas eléctricas o por combustibles de cero emisiones, como el hidrógeno verde.
Por último, el tercer eje se centra en la trazabilidad ambiental de la batería. La meta es que el producto exportado registre una de las huellas de carbono por tonelada de litio refinado más bajas de la industria mundial.
La importancia de la huella de carbono del litio
La discusión tiene implicancias comerciales. El valor de los minerales críticos ya no depende solo de su uso en vehículos eléctricos o almacenamiento estacionario, sino también de cómo se producen. Así, la combinación entre el recurso solar del norte y el procesamiento químico busca posicionar a Chile como referente de la llamada minería verde.
La escala de la operación explica el peso de esa apuesta. De acuerdo con cifras informadas por Codelco en febrero de 2026, Novandino Litio produjo 233.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) durante 2025.
El principal desafío se mantiene en la refinación. Mientras la concentración en el salar ya opera mayoritariamente con energía solar, el abandono de los combustibles fósiles en la planta química se proyecta como un proceso gradual.