Ángela Astudillo, cofundadora de la organización Desierto Vestido, fue reconocida en la categoría Sostenibilidad en el premio Bacanas Sub 30 de la Fundación Mujeres Bacanas. La distinción destaca a niñas y jóvenes menores de 30 años que generan impacto en Chile. El galardón llega tras seis años de trabajo en educación ambiental y reutilización textil en Alto Hospicio, comuna de la Región de Tarapacá marcada por los vertederos de ropa usada en el desierto de Atacama.
“Se siente bien porque estamos haciendo un trabajo social y ambiental, y muchas veces no se ha reconocido este tipo de trabajo”, aseveró Astudillo en conversación con El Desconcierto. Se trata del segundo reconocimiento para el colectivo, luego de la distinción de Jóvenes Líderes de Chile. Según relató, no postuló al certamen. En cambio, recibió un correo que le informaba de su nominación: “Yo no hice nada, solamente mi trabajo”.
Sin embargo, no podrá asistir a la ceremonia de premiación, que coincide con el inicio de un nuevo proyecto en la región. Por ello, una amiga de Santiago recibirá el galardón en su representación.
Se siente bien porque estamos haciendo un trabajo social y ambiental, y muchas veces no se ha reconocido este tipo de trabajo Se siente bien porque estamos haciendo un trabajo social y ambiental, y muchas veces no se ha reconocido este tipo de trabajo
El trabajo de Desierto Vestido en Alto Hospicio
Actualmente, Astudillo dirige un proyecto adjudicado con financiamiento de Patagonia. La iniciativa capacitará a 20 mujeres de la comunidad en distintas técnicas de reutilización textil. De acuerdo con la fundadora, es el segundo fondo internacional que la organización obtiene este año. Esos recursos les permitirán reabrir el taller que funcionaba en el centro de Iquique y que debieron cerrar por razones económicas.
A eso se suman los talleres educativos. En colegios de Alto Hospicio, entre ellos el William Taylor, el equipo realiza charlas sobre la problemática del territorio. También enseña costura básica y técnicas para aprovechar al máximo los textiles descartados en el desierto, por ejemplo, en la confección de camas para perros.
Asimismo, trabajan con estudiantes de último año de Diseño Gráfico. Tras una primera charla, el jefe de carrera autorizó un taller práctico con máquinas de coser, programado para el 27 de noviembre.
¿Cómo nació la organización?
Desierto Vestido surgió en 2020 en la Escuela de Formación de Jóvenes Líderes: Territorio y Economía Circular, que ese año se realizó de manera virtual por la pandemia. Allí, Astudillo conoció a Jean Karla Zambrana y Bastián Barría, con quienes integró el grupo de la Región de Tarapacá.
El desafío era identificar una problemática ambiental del territorio, y el equipo eligió la ropa. Durante un año entrevistaron a autoridades e instituciones y visitaron basurales y microbasurales. “Nos dimos cuenta de que era una problemática que se estaba invisibilizando”, explicó, en alusión a prácticas como la quema de prendas.
Por lo tanto, concluyeron que faltaba educación ambiental y que esos residuos podían convertirse en materia prima para nuevos productos. De ahí surgieron los talleres con colegios y juntas de vecinos, además de desfiles de moda de upcycling.
Nos dimos cuenta de que la quema de prendas era una problemática que se estaba invisibilizando Nos dimos cuenta de que la quema de prendas era una problemática que se estaba invisibilizando
Lo que motiva a Ángela Astudillo
Astudillo es licenciada en Ciencias Jurídicas. Sostiene que en la comuna se vulneran garantías constitucionales como el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación. “Todos los días hay quemas, pasan muchas cosas que no aparecen en la tele”, afirmó. Agregó que hoy las quemas son simultáneas “para evitar fiscalización”.
Hoy las quemas son simultáneas para evitar fiscalización Hoy las quemas son simultáneas para evitar fiscalización
Reconoce que al principio la situación le generaba ansiedad, pero que la transformó en fuerza, “en ganas de querer un cambio real, no tan solo para mí, sino que para mi hija, para mi familia, para toda la comunidad”. En esa línea, la organización ha buscado incidir en políticas públicas para lograr una justicia ambiental.
Finalmente, la fundadora compartió el premio con sus compañeros: “De comienzo éramos siete y ahora solo quedamos tres. El trabajo en equipo ha sido fundamental”.