martes 27 de octubre de 2026
Entrevista

Claudio Orrego: "El cambio climático no es una proyección para el 2050, sino una emergencia presente"

El gobernador de Santiago, Claudio Orrego, cuestionó el recorte a los fondos climáticos del Presupuesto 2027, acusó lentitud del Ministerio del Medio Ambiente para destrabar áreas protegidas y abordó la compra de radares meteorológicos para la capital.

27 de octubre de 2026 - 13:09

Octubre ha puesto a prueba a Santiago. El jueves 8, un flujo de agua, barro, rocas y restos vegetales descendió por la quebrada Honda y alcanzó el sector de San Carlos de Apoquindo, en Las Condes. El aluvión dejó 384 damnificados, 56 viviendas destruidas, 40 con daño mayor y 1.960 con daños menores, y el Gobierno decretó zona de catástrofe en la comuna.

El lunes 26, la emergencia volvió al oriente de la capital. La quebrada Honda aumentó de nuevo su caudal y se desbordó, con calles anegadas, viviendas inundadas y colegios afectados, mientras Senapred emitió alertas SAE en Las Condes y Lo Barnechea y declaró Alerta Roja en 10 comunas precordilleranas.

Los temporales coinciden con la discusión del Presupuesto 2027, que reduce la asignación de Cambio Climático y NDC de $717 millones a $293 millones, un 59,1%. También con la disputa entre Orrego y el delegado presidencial, Germán Codina, por la compra de al menos dos radares, con una inversión estimada de $3.500 millones. El gobernador respondió por escrito las preguntas de este medio.

El recorte climático y la relación con el Ministerio del Medio Ambiente

—¿Cómo interpreta la hoja de ruta del Ministerio del Medio Ambiente a la luz del proyecto de presupuesto, que contempla una disminución considerable de la glosa para el combate al cambio climático?

El combate al cambio climático no es una iniciativa coyuntural ni el plan de una administración de cuatro años. Es una política de Estado, consagrada en la Ley Marco de Cambio Climático, que fija metas vinculantes de resiliencia y carbono neutralidad al 2050.

Vemos con profunda preocupación la rebaja en las glosas presupuestarias destinadas a la acción climática. Esta disminución contradice frontalmente los compromisos que el país ha asumido. Además, transgrede principios rectores de la ley, como el de no regresión, que prohíbe retroceder en los niveles de protección ambiental alcanzados, y los de progresividad y urgencia climática.

Las glosas presupuestarias no son un mero trámite contable. Son la herramienta indispensable para que los gobiernos regionales y los municipios podamos ejecutar instrumentos territoriales como el Plan de Acción Regional de Cambio Climático (PARCC RM) y los planes comunales (PACCC).

Desde el Gobierno de Santiago hemos asumido el medio ambiente como máxima prioridad. Creamos el primer y único Departamento de Medio Ambiente en un gobierno regional del país. También comprometimos el 72% del financiamiento del PARCC RM con recursos regionales del FNDR, $98.684 millones, frente a un magro 28% sectorial.

Mientras tanto, el nivel central frena la inversión en adaptación. Recortar estos recursos desprotege a las comunidades más vulnerables frente a emergencias socionaturales cada vez más severas, e impide avanzar hacia una ciudad más justa y resiliente.

—¿Cómo han sido las conversaciones entre el Gobierno Regional y el Ministerio para avanzar en materia medioambiental?

Como Gobierno de Santiago mantenemos un diálogo técnico y político permanente con el Ministerio del Medio Ambiente y sus servicios. Pero manifestamos una inquietud legítima y seria por el ritmo con que se avanza para destrabar decretos ambientales y ratificar áreas protegidas estratégicas.

Nuestra gestión ha demostrado con hechos que el medio ambiente es la prioridad regional. En iniciativas de impacto directo, invertimos aproximadamente cuatro veces más que todo el Ministerio del Medio Ambiente a nivel nacional. No es aceptable que, mientras las regiones ponemos sobre la mesa las capacidades institucionales, los equipos de nuestro Departamento de Medio Ambiente y los recursos financieros, iniciativas de conservación queden atrapadas en la tramitación centralizada. Hablamos de reservas hídricas críticas para el abastecimiento de más de ocho millones de personas. Necesitamos que el Ministerio acompañe el ritmo transformador que requieren los territorios.

Después de los temporales

—Tras las consecuencias del último temporal, ¿considera que hubo un cambio en las directrices del Ministerio respecto al cambio climático? ¿En qué se ha materializado?

Las últimas emergencias meteorológicas, las lluvias con isoterma cero alta y los temporales de este año han dejado una evidencia incontestable: el cambio climático no es una proyección para el 2050, sino una emergencia presente. Hoy golpea con aluviones, crecidas de cauces y graves pérdidas humanas y materiales.

Observamos en el Ministerio del Medio Ambiente una mayor receptividad discursiva hacia la gestión del riesgo de desastres y la adaptación. Sin embargo, este cambio de tono no se ha traducido en la fuerza operativa, regulatoria ni financiera que la realidad impone.

La convicción del Gobierno de Santiago es clara: la resiliencia se construye en el territorio. Por eso, nuestro quehacer busca recuperar la ciudad para las personas y la naturaleza para la ciudad. Invertimos en obras reales e implementamos protocolos pioneros, como el Código Rojo ante calor extremo, junto con programas y fondos para combatir los incendios forestales. También impulsamos soluciones basadas en la naturaleza, como la red de Bosques de Bolsillo y la reforestación urbana con más de $4.686 millones.

—¿Qué medidas considera urgente impulsar en esta materia?

Conforme al diagnóstico de riesgo del PARCC RM y a la visión estratégica regional, es imperativo avanzar en cuatro ejes de acción inmediata.

El primero es fortalecer y financiar de manera efectiva la gestión y reducción del riesgo de desastres. Eso implica financiar de forma estructural la instalación de mallas de monitoreo y contención en quebradas de alta pendiente. También implica ampliar la red de estaciones meteorológicas regionales y fortalecer los sistemas comunales de alerta temprana ante amenazas aluvionales e incendios forestales.

El segundo es dar protección legal e infraestructura a las cuencas abastecedoras, los glaciares y los humedales. Hay que destrabar con urgencia los planes de manejo del Parque Nacional Glaciares de Santiago y formalizar el área protegida Río Olivares-Río Colorado. También es necesario financiar la ampliación de la red de monitoreo glaciológico y acelerar las ordenanzas y planes de manejo para los humedales urbanos del río Mapocho y la cuenca del Maipo.

El tercero es el financiamiento basal de la planificación climática local. Hay que dotar de recursos directos a los 52 municipios de la región para que el 100% elabore y ejecute sus Planes de Acción Comunal de Cambio Climático. Así también podrán actualizar sus instrumentos de planificación territorial con evaluaciones ambientales y de riesgo climático.

Finalmente, la vinculación presupuestaria obligatoria y el aumento de las glosas. Hay que poner fin a la dispersión de programas piloto y articular de forma vinculante los presupuestos sectoriales nacionales con las medidas priorizadas en los planes de acción regionales. En lugar de recortar glosas, el Estado debe fortalecer el financiamiento descentralizado, para que los gobiernos regionales y las municipalidades sigamos liderando la ejecución masiva de obras de mitigación y adaptación al cambio climático.

La disputa por los radares entre Claudio Orrego y Codina

-Tras los temporales, el delegado presidencial, Germán Codina, propuso financiar la compra de radares meteorológicos con el 2% de emergencia del presupuesto regional. ¿Cuál es la postura del Gobierno de Santiago?

Nosotros hemos sido muy claros: Santiago necesita radares meteorológicos y estamos disponibles para contribuir a financiarlos. Lo que no podemos hacer es comprometer recursos que ya están destinados a otras inversiones, ni asumir solos una responsabilidad que también le corresponde al Gobierno central.

Por eso estamos trabajando con la Dirección Meteorológica de Chile y el Ministerio del Interior para evaluar las características técnicas del proyecto, su costo y la fórmula de financiamiento. Nuestra disposición es avanzar en una inversión compartida, considerando también los recursos que finalmente tenga el Gobierno Regional en 2027.

Ahora, aquí lo importante no es quién se lleva el crédito por comprar los radares, sino que Santiago cuente con ellos lo antes posible. Para eso necesitamos una decisión técnica rápida, un acuerdo de financiamiento y un calendario claro de adquisición, instalación y puesta en marcha.

Si queremos llegar mejor preparados al próximo invierno, tenemos que actuar ahora. Y también quiero ser claro en algo: no podemos decir que la prevención es una prioridad y al mismo tiempo recortar los recursos de las instituciones encargadas de enfrentar las emergencias. Lo que corresponde es que el Estado, en todos sus niveles, trabaje unido, ponga los recursos y se anticipe a las emergencias, en vez de seguir reaccionando.

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