La realización del Mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá sirvió para conocer la historia de Mauricio “Maly”, un chileno oriundo de Puente Alto que logró transformar la nostalgia por su comuna y por la vida cotidiana en Santiago en una exitosa marca de ropa vintage en la ciudad de Seattle.
El emprendedor, conocido por su proyecto High Bridge Collection 210, se ha convertido en un ejemplo de cómo la identidad local puede transformarse en una propuesta comercial con alcance internacional. Su historia fue dada a conocer luego de aparecer en televisión y relatar cómo los recuerdos de la comuna donde creció terminaron inspirando su negocio en Estados Unidos.
De Puente Alto a Seattle
Mauricio emigró a Estados Unidos hace varios años y se radicó en Seattle, ciudad ubicada en el estado de Washington. Allí comenzó a desarrollar una pasión por la ropa vintage y la cultura urbana, hasta crear su propia tienda especializada.
El nombre High Bridge hace referencia al histórico Puente Alto, estableciendo desde el inicio una conexión directa con sus orígenes. La identidad chilena no solamente está presente en el nombre del negocio, sino también en numerosos diseños y conceptos que recuerdan la vida cotidiana en la zona sur de Santiago.
La micro 210 y la cordillera como símbolos
Uno de los elementos más llamativos de la propuesta de High Bridge Collection es la utilización de referencias visuales asociadas a Chile. Entre ellas destaca la histórica micro 210, recorrido emblemático para miles de habitantes de la zona sur de Santiago.
Asimismo, la presencia de la Cordillera de Los Andes aparece como un elemento recurrente en la estética de la marca, convirtiéndose en un símbolo de identidad y pertenencia para la comunidad chilena residente en Estados Unidos.
Estas referencias han permitido que la tienda conecte no solo con chilenos que viven en Norteamérica, sino también con consumidores interesados en la cultura latinoamericana y en las propuestas de diseño con identidad territorial.
Un negocio que creció en Estados Unidos
Lo que comenzó como un emprendimiento ligado a la ropa vintage terminó consolidándose como una marca reconocida en Seattle. La tienda ha logrado posicionarse gracias a la curaduría de prendas, el diseño propio y la construcción de una identidad basada en la historia personal de su fundador.
La difusión de su experiencia en programas de televisión y medios digitales permitió que su caso se viralizara en Chile, especialmente tras la realización del Mundial 2026, torneo que ha incrementado el interés por las historias de compatriotas que viven en Estados Unidos.
La experiencia de Mauricio también ha sido valorada por la comunidad chilena en el extranjero, al representar una forma de mantener vivos los vínculos culturales y territoriales a través del emprendimiento.
Orgullo puentealtino
La historia de Mauricio “Maly” refleja cómo la identidad local puede transformarse en una ventaja competitiva. Elementos tan cotidianos como una micro, una comuna o la imagen de la cordillera terminaron convirtiéndose en la esencia de una marca que hoy triunfa en una de las ciudades más importantes del noroeste estadounidense.
Desde Seattle, el emprendedor que además es fanático de la Universidad Católica, continúa llevando el nombre de Puente Alto al extranjero, demostrando que las raíces y la memoria pueden convertirse en una fuente de inspiración capaz de cruzar fronteras.