jueves 18 de junio de 2026

Lo Espejo: La historia que no aparece en los titulares

Necesitamos medios de comunicación que informen los problemas reales, pero que también sean capaces de mirar la complejidad de los barrios populares.

18 de junio de 2026 - 11:45

Estamos en una comuna construida por generaciones de vecinos y vecinas que transformaron antiguos terrenos rurales en barrios, levantaron organizaciones comunitarias y forjaron una identidad propia basada en la solidaridad y el esfuerzo colectivo.

Sin embargo, esto se pierde al buscar “Lo Espejo” en internet, porque se encontrarán con noticias policiales sobre balaceras o narcotráfico. No es que esos hechos no existan. Existen y deben ser enfrentados con fuerza por el Estado. El problema surge cuando esa cobertura termina convirtiéndose en la única historia que se cuenta sobre una comuna y sus habitantes.

Por eso resulta tan relevante la publicación del libro Historia de Lo Espejo: Barrio, Comunidad e Identidad, una investigación desarrollada durante más de seis meses junto a vecinos y vecinas de distintos sectores de la comuna.

El libro recuerda que Lo Espejo no nació de la nada. Surgió de antiguos fundos, de la llegada del ferrocarril, de procesos de urbanización, de la organización popular y del esfuerzo de miles de familias que llegaron buscando un lugar donde vivir dignamente.

La historia de la comuna está marcada por la solidaridad. Vecinos que construyeron escuelas cuando no existían. Familias que compartían agua cuando no había redes sanitarias. Organizaciones que levantaron juntas de vecinos, clubes deportivos, centros culturales y espacios comunitarios cuando las instituciones públicas eran insuficientes.

La José María Caro, por ejemplo, no puede comprenderse únicamente desde los estigmas que la han acompañado durante décadas. También es la historia de miles de familias que llegaron sin agua, sin luz y sin pavimentación, y que gracias a la organización colectiva lograron construir un barrio donde antes no había nada.

Esa historia importa porque las ciudades también se construyen a través de los relatos que contamos sobre ellas. Cuando una comuna aparece permanentemente asociada a la violencia, sus habitantes terminan cargando con prejuicios que afectan sus oportunidades, su autoestima colectiva y la manera en que otros observan su territorio.

Necesitamos medios de comunicación que informen los problemas reales, pero que también sean capaces de mirar la complejidad de los barrios populares. Este trabajo recuerda que también existe otra historia: la de quienes levantaron sus barrios, construyeron sus casas, organizaron sus comunidades y dieron forma a la comuna que conocemos hoy.

Una historia que no niega los problemas, pero que tampoco acepta quedar reducida a ellos.

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