domingo 08 de noviembre de 2026
Opinión

La política en descomposición y la necesidad de un gran acuerdo para abordar la crisis climática y ecológica venidera

Es necesario comenzar a construir una línea de tiempo en donde vuelva el debate constructivo y en donde el mundo político sea responsable con la ciudadanía que dice representar y que vuelva a poner el cuidado y la vida al centro.

8 de noviembre de 2026 - 09:00

Durante largos años el mundo científico, ecologista y de la sociedad civil ha anunciado con argumentos ineludibles y de peso que la crisis climática y ecológica pondrán en vilo nuestros sistemas de vida y las consecuencias que aquello tendrá en nuestro cotidiano, como alza en el costo de los alimentos, reducción en el acceso a bienes y servicios básicos, entre otros.

El problema es que, a pesar de los estudios y discursos, estás crisis no se abordan de fondo y esto se debe a la descomposición en la que se encuentra el diálogo político actual chileno.

En primer lugar, existe una traición de la confianza del mandato que da la ciudadanía hacia los políticos. Prevalecen más los discursos de odio entre la política partidista y con ello se va horadando la democracia y con ello instituciones que son necesarias para abordar sendas crisis, pues la población empieza a desconfiar de todo, por lo que el lazo social se rompe. Ello resulta problemático pues hace patente la descomposición de la palabra, cuestión que es crucial para buscar medidas y construir un abordaje conjunto entre los diversos actores de la sociedad, ya que, en tiempos de crisis, nadie se salva solo.

Un segundo elemento de esta descomposición es que ningún sector político logra hacerse cargo del relato que se requiere sobre las crisis, ya que siempre lo ven desde la dualidad y la división ideológica. Ambas crisis – la ambiental y la ecológica- requieren de un pensamiento país que se prospecte al menos 5 décadas hacia el futuro y para ello se requieren grandes acuerdos para prepararnos, ya que los eventos climáticos extremos serán la nueva realidad.

En la actualidad solo se piensa en términos de catástrofe y el único abordaje es el de la respuesta a la emergencia “después de la catástrofe reconstruyo”. Lo anterior es de un cortoplacismo e interés electoral inhóspito. La política debiera estar discutiendo sobre la nueva realidad que nos está respirando en la nuca y preguntarse sobre ¿cómo los distintos sectores políticos establecen medidas que vayan en torno a la protección de las condiciones de vida de todos los chilenos?, y en esta misma línea hacer énfasis en las preguntas sobre ¿cómo construimos un futuro que integre a los distintos actores de la sociedad? ¿Como imaginamos un futuro en donde prosperamos? ¿Qué cosas son las que nos unen?

El ejercicio anterior al menos requiere que los distintos sectores políticos dejen las trincheras y comiencen a dejar sus teléfonos inteligentes y redes sociales un poco más de lado, porque de opinología la política no construye nada, por ende se requiere de comenzar a habitar nuevamente el espacio del debate constructivo, con ideas y argumentos que se concentren en construir un abordaje que coloque al centro a las personas, la salud, los ecosistemas, lo local, la descentralización, con el fin de construir diversos abordajes con todos los actores de la sociedad colocando en el centro la recuperación de la confianza, los alimentos, el agua, la energía, la construcción de fuerza laboral para la adaptación, entre otras medidas.

Solo con el abordaje de un gran acuerdo tenemos chance de enfrentar los desastres, tornados, inundaciones, incendios, olas de calor, perdida de cosechas y las diversas amenazas de estos fenómenos climáticos extremos.

El pesimismo, el miedo y la división solo nos llevan al fracaso. Cuando un sistema se descompone, puede haber diversas trayectorias, puede significar ser la pudrición que huele mal y la muerte de todo, pero también puede ser abono para las próximas semillas que requerimos plantar. En esta línea, es necesario comenzar a construir una línea de tiempo en donde vuelva el debate constructivo y en donde el mundo político sea responsable con la ciudadanía que dice representar y que vuelva a poner el cuidado y la vida al centro.

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