lunes 12 de octubre de 2026
Opinión

La ciencia no se improvisa

Más que celebrar la ciencia un mes al año, Chile necesita un compromiso de Estado con un financiamiento estable y creciente, que no quede sujeto a cada discusión presupuestaria y que permita a investigadoras e investigadores planificar a varios años y no a doce meses.

12 de octubre de 2026 - 11:45

Hoy Chile destina apenas un 0,41% de su Producto Interno Bruto a investigación y desarrollo. El promedio de los países de la OCDE llega al 2,6%, más de seis veces lo que invertimos nosotros. Este año, además, la conversación coincide con la discusión del Presupuesto 2027, y vuelve a aparecer una pregunta que va más allá de los números. ¿Cómo construimos una capacidad científica estable, que le permita al país enfrentar sus desafíos?

Hacer ciencia requiere recursos, pero lo que más necesita es continuidad. Una investigación toma tiempo. Hay que formular preguntas, probar caminos, equivocarse y volver a empezar. Cuando falta esa continuidad, las consecuencias se ven rápido. Hay proyectos que se cierran justo cuando empezaban a dar resultados, laboratorios con equipos que nadie puede mantener y doctoras y doctores formados con recursos públicos que no encuentran espacio en Chile y terminan trabajando en el extranjero.

Por eso, la discusión sobre el financiamiento de la ciencia no debiera reducirse a cuánto se asigna cada año. Lo que está en juego es el lugar que queremos darle al conocimiento, a la investigación y a la formación científica en el desarrollo del país.

En las universidades vemos de cerca lo que cuesta construir estas capacidades. En la Facultad de Ciencia de la Universidad de Santiago de Chile lo vivimos a diario en el trabajo de nuestras académicas y académicos, en los proyectos de nuestros equipos de investigación y en la formación de estudiantes de pregrado y postgrado.

Detrás de cada proyecto y de cada publicación hay una tarea menos visible y quizás la más importante, que es formar a quienes van a seguir haciendo ciencia en las próximas décadas. Como Facultad de Ciencia, tenemos la convicción de que nuestro principal aporte al país está en cada estudiante que descubre su vocación científica, en cada joven que decide hacer un postgrado y en cada nueva investigadora o investigador que se suma a nuestros equipos.

Esas nuevas generaciones van a tener que resolver problemas que hoy apenas imaginamos. Para eso necesitan algo más que conocimientos. Necesitan aprender a mirar el mundo con sentido crítico y a buscar respuestas donde todavía no las hay. Ese esfuerzo pierde sentido si, una vez formadas, el país no les ofrece condiciones para quedarse y aportar desde aquí.

Más que celebrar la ciencia un mes al año, Chile necesita un compromiso de Estado con un financiamiento estable y creciente, que no quede sujeto a cada discusión presupuestaria y que permita a investigadoras e investigadores planificar a varios años y no a doce meses. Fortalecer la ciencia es una tarea de largo plazo, y lo que invirtamos hoy en conocimiento definirá las posibilidades que tendrá el país para enfrentar su futuro.

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