martes 28 de julio de 2026

El Congreso decidió; ahora toca conducir

La disputa de 2029 no comenzará cuando se inscriban las candidaturas, sino que ahora, construyendo las capacidades que permitan cambiar la correlación de fuerzas.

28 de julio de 2026 - 10:50

En política, el abuso de las palabras es habitual. Se repiten conceptos, se acumulan declaraciones y, muchas veces, nada cambia. Pero las palabras importan cuando son resultado de una deliberación colectiva y expresan compromisos que un partido se impone a sí mismo.

Durante meses, miles de militantes del Frente Amplio discutimosa lo largo de Chile para construir una orientación común. El resultado no es un documento destinado a los archivos, sino un mandato político para los próximos años.

El Congreso del Frente Amplio resolvió ampliar la base social del partido, fortalecer su organización territorial, formar a la militancia, descentralizar las decisiones y construir una mayoría capaz de sostener un proyecto transformador, porque no habrá una nueva oportunidad de transformar Chile sin un partido consolidado, con arraigo cotidiano y capacidad política real.

Por eso, la elección nacional del Frente Amplio no puede reducirse a una competencia de nombres, trayectorias o equilibrios entre sectores. La pregunta es qué conducción puede convertir sus resoluciones en práctica política.

No basta con afirmar que todos queremos un partido más territorial, democrático y participativo. La militancia necesita saber qué capacidades se construirán, qué prácticas se modificarán y qué poder se entregará realmente a comunales, regiones y espacios de base. El Congreso no mandató administrar el partido tal como existe. Mandató transformarlo.

Atravesamos un nuevo período político. La desigualdad, la precariedad y el malestar siguen presentes, pero amplios sectores populares ya no encuentran en la política, tampoco en las izquierdas, una herramienta concreta para mejorar sus condiciones de vida. Nuestra respuesta no puede ser esperar la próxima elección o la próxima crisis. Debemos reconstruir vínculos, organización y confianza.

Una fuerza transformadora no puede limitarse a representar demandas cuando ya están instaladas. Debe articularlas y convertir experiencias dispersas en acción colectiva. Ese es el sentido de recomponer una mayoría popular: convocar a quienes soportan la precariedad, la inseguridad y el deterioro de los servicios públicos bajo el actual gobierno.

La experiencia del gobierno del presidente Boric dejó una enseñanza decisiva: las transformaciones no se sostienen únicamente desde el Estado. Requieren un partido que organice respaldo social, dispute el sentido de los cambios, forme cuadros, conecte a sus autoridades con los territorios y conduzca en circunstancias adversas.

Nada de esto implica desconocer lo realizado ni comenzar de cero. El Frente Amplio construyó una alternativa, reunió tradiciones distintas, llegó al gobierno e impulsó avances que debemos defender. Pero valorar esa historia no significa convertirla en refugio, debemos avanzar con lo construido y reconocer que solo con lo construido ya no alcanza.

Cumplir el mandato congresal exige decisiones concretas. La descentralización no puede consistir en multiplicar actividades en regiones ordenadas desde Santiago. Debe traducirse en capacidad de decisión, apoyo técnico, información y recursos. Los territorios deben ser espacios donde el frenteamplismo piense, decida y construya política.

También necesitamos una política permanente de formación. No puede ser un privilegio de quienes ya integran círculos de confianza. Debe democratizar conocimientos, preparar nuevas dirigencias y abrir caminos para militantes de base, liderazgos comunitarios, autoridades y equipos técnicos.

Del mismo modo, necesitamos una política comunicacional sostenida y territorialmente situada. Disputar el sentido común no equivale a reaccionar diariamente a la agenda de la derecha, sino a levantar una interpretación propia y conectar nuestro proyecto con las preocupaciones materiales de la sociedad.

Estas tareas no son asuntos internos separados de la lucha por volver a gobernar, sino que son sus condiciones de posibilidad. La disputa de 2029 no comenzará cuando se inscriban las candidaturas, sino que ahora, construyendo las capacidades que permitan cambiar la correlación de fuerzas.

Esa es la convergencia que expresa Unidad para Avanzar, encabezada por Gael Yeomans. No es una suma circunstancial, sino una convicción compartida. Es una apuesta que busca responder a las necesidades actuales que tiene el Frente Amplio en orientación, contenido y capacidad de conducción. .

La unidad real no consiste en esquivar las diferencias ni en conservar los equilibrios existentes. Una unidad productiva debe producir síntesis, definir prioridades y organizar las capacidades de un partido que, en su Congreso, expresó su voluntad de volver a luchar.

El Congreso ya definió el horizonte. Esta elección debe resolver si sus conclusiones seguirán siendo un acuerdo general o se convertirán en una forma distinta de conducir, porque los mandatos no se cumplen citándolos sino organizando las capacidades necesarias para hacerlos realidad.

El Congreso decidió. Ahora corresponde construir una Unidad para Avanzar.

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Casa en Lo Curro / Crédito: El Quinto Poder

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