martes 29 de septiembre de 2026
Opinión

Para transformar Chile, ni un peso menos para la educación pública

Los estudiantes de Chile tenemos la certeza de que la educación no compite con la seguridad, el desarrollo y la infancia. La educación es el pilar fundamental para construir las tres.

29 de septiembre de 2026 - 11:45

Esta semana, el Gobierno deberá ingresar al Congreso el proyecto de Ley de Presupuestos 2027. Este hito obliga a mirar de frente el desempeño fiscal del Ejecutivo durante este 2026, planteando una pregunta ineludible: ¿sobre quiénes recaen verdaderamente los costos de los reajustes?

Tras ser aprobada la Ley de Presupuestos, el Ministerio de Hacienda puede recortarla o reasignarla durante el año, sin volver a pasar por el Congreso. Este año la secuencia es clara: apenas asumido, en marzo, el Gobierno declaró "emergencia fiscal" y ordenó un recorte inmediato a todos los ministerios, que en abril se tradujo en decretos concretos: $413 mil millones menos para la salud pública, desfinanciando a más de 80 hospitales; $32.721 millones menos para Desarrollo Social, golpeando la protección a la niñez; y un 45% menos para el SENCE, justo cuando el desempleo llegó a 9,5%, el más alto en cinco años.

El Gobierno ha declarado que sus prioridades para 2027 son: seguridad, desarrollo económico e infancia, todo dentro de un presupuesto ajustado y disciplinado. La educación no está en esa lista. Y ese es el error más grave de este orden preliminar del Presupuesto: tratarla como un sector más, cuando en realidad es la base que sostiene sus prioridades.

Cuando hablamos de seguridad, la educación y la capacitación laboral son de las herramientas con mejor evidencia para reducir la reincidencia delictiva. Es un eje central de cualquier estrategia seria de reinserción, en contraste con medidas puramente punitivas. Invertir en educación es, indirectamente, invertir en menos delincuencia futura.

Cuando hablamos de desarrollo económico, debemos comprender que la calidad del aprendizaje es fundamental. Un país con mejor educación innova más y es más productivo. Recortar la calidad de la educación hoy es recortar el crecimiento económico futuro.

Y cuando hablamos de infancia, debemos comprender que las habilidades cognitivas y socioemocionales que se forman en los primeros años son la base sobre la que se construye todo aprendizaje posterior. No se puede separar "infancia" de "educación inicial" como si fueran dos políticas distintas.

Los estudiantes de Chile tenemos la certeza de que la educación no compite con la seguridad, el desarrollo y la infancia. La educación es el pilar fundamental para construir las tres. Por ello, debilitar el presupuesto educativo mientras se prometen soluciones en esas mismas áreas es una profunda incoherencia política.

El Gobierno no puede seguir gobernando a tontas y a locas, recortando el futuro de Chile. Las preguntas que se hace el movimiento estudiantil son varias: mientras la BAES no alcanza para llegar a fin de mes y tenemos facultades y colegios que se caen a pedazos, ¿Hasta cuándo los estudiantes y sus familias tendrán que pagar de su bolsillo el costo de una educación pública cada vez más debilitada? ¿Cómo se puede hablar de proteger a la infancia y construir oportunidades si los primeros en sufrir los recortes son quienes más dependen de la educación pública?

Los estudiantes somos conscientes del presente, y por eso decimos: para transformar Chile, ni un peso menos para la educación.

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