miércoles 22 de abril de 2026

Día internacional de la madre tierra: Sostenernos y no soltarnos

Sostenernos y no soltar también es apostar por soluciones basadas en la naturaleza, entendiendo que no estamos separados de ella, sino que somos parte de sus ciclos.

22 de abril de 2026 - 05:00

Cada año que recordamos el día Internacional de la madre tierra, es un año más complejo para esta, como también para las personas más vulnerables del mundo, en términos de salud y ecosistemas.

Las cifras que hoy en día manejamos en cuanto a las diversas crisis que la azotan son dramáticas y el escenario político, económico, y social cada vez se complica más, debido a gobernantes y modelos productivos que no poseen niveles de empatía con este sistema vivo y cerrado que nos acoge, olvidando que solo somos una especie más, dentro de la complejidad que es la trama de la vida.

Lo anterior son datos que grafican que la situación planetaria no va bien y que la poca conciencia que existe sobre ello en las personas que nos gobiernan, aceleran gravemente las crisis que, por el traspaso de umbrales, no habrá vuelta atrás y que tendremos que prepararnos para enfrentarla.

La compleja situación en la que estamos se debe principalmente al modelo depredador que solo piensa en el ahora; porque lo que hoy vivimos como crisis, son solo consecuencias de un modelo patriarcal-capitalista que tiene como dogma el crecimiento infinito.

Este crecimiento infinito nos está llevando aceleradamente a un planeta en el cual la vida, el pulso y ritmo de esta cada vez se hace más difícil de sostener, debido a la lógica dominante en donde prima y opera el reduccionismo de tener que extraer naturaleza sin límites para supuestamente generar un bienestar social.

Lo que realmente vemos es que, más allá de los avances tecnológicos y progreso general, bajo la alfombra, existe un sistema injusto que se sostiene sobre la explotación de personas que tienen bajos ingresos y la destrucción de la naturaleza.

Y aquí es donde científicos y activistas que luchan por el medio ambiente, sufrimos el síndrome de Casandra; pitonisa griega que pregonaba sus augurios y nadie le hacía caso y estos resultaban ser verdaderos. Pese a ello, tenemos que seguir pregonando que la situación es grave y que lo que viene será complejo.

Lamentablemente el sistema político y económico esta ciego y sordo y solo impulsa un sistema que está enfermo y que nos está enfermando con él y ante ello queda preguntarse: ¿qué podemos hacer?

Lo que podemos hacer es fortalecer el entramado social, no podemos dejar lo colectivo ni rendirnos, ante un sistema que busca aquello, por lo tanto, la premisa es que esté problema no se pasa solo.

Sostenernos y no soltar implica volver a tejer comunidad desde lo cotidiano, reconociendo que la transformación no vendrá únicamente desde las grandes estructuras, sino también desde la acción colectiva local, y sobre ello la sociedad civil tiene un rol clave en reconstruir vínculos de cuidado, organización territorial y participación activa, generando redes que permitan resistir y reimaginar formas de habitar el mundo.

En un contexto de crisis múltiples, sostenernos es también escucharnos, compartir saberes y construir espacios donde la vida humana y de todas las especies vuelva a estar al centro. Sostenernos y no soltar también es apostar por soluciones basadas en la naturaleza, entendiendo que no estamos separados de ella, sino que somos parte de sus ciclos.

La agroecología, por ejemplo, no solo propone una forma distinta de producir alimentos, sino una ética relacional que respeta los ritmos de la tierra, recupera saberes ancestrales y fortalece la soberanía alimentaria. Impulsar huertas comunitarias, proteger semillas, regenerar suelos y cuidar el agua son actos profundamente políticos que encarnan alternativas reales frente al modelo extractivista dominante.

Finalmente, sostenernos y no soltar es mantener viva la esperanza activa, esa que no niega la crisis, pero tampoco se paraliza ante ella. Es exigir cambios estructurales, pero al mismo tiempo practicar desde ya otras formas de vivir, consumir y relacionarnos. La sostenibilidad de la vida requiere valentía, persistencia y una profunda convicción de que otros mundos son posibles.

En ese camino, la organización, la educación ambiental y el compromiso colectivo se vuelven herramientas fundamentales para defender la vida en todas sus formas, ya que debemos pensar en los ecosistemas y las próximas generaciones, por eso en este día de la madre tierra es bueno recordar que lo que hacemos importa y que debemos sostenernos y no soltar.

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