sábado 13 de junio de 2026

De cancerígenos a disruptores endócrinos: Las sustancias que acompañan al plástico y terminan en el cuerpo

Aunque algunas de las sustancias que acompañan el plástico han sido prohibidas, muchas otras con similares efectos en la salud humana siguen usándose masivamente en productos cotidianos.

13 de junio de 2026 - 09:30

La contaminación por plástico no solo está dañando la salud del planeta sino también la del cuerpo humano. Una de las consecuencias que más han llamado la atención en los últimos años son los microplásticos, que atraviesan barreras cada vez más sensibles del cuerpo humano como la placenta o la que protege al cerebro.

Los micro y nano plásticos pueden alcanzar tamaños tan diminutos como el de un virus o bacteria, por lo que tienen la capacidad de traspasar las barreras de los órganos. La inhalación, la ingesta y el contacto con la piel son las principales vías de ingreso de estos fragmentos al cuerpo humano.

¿Qué generan los microplásticos en la salud?

La doctora y especialista en salud ambiental, Jimena Araya, menciona ejemplos cotidianos de exposición a los mircroplásticos, como las ruedas de los autos que se degradan con el tiempo emiten partículas a la atmósfera, los envases plásticos de comida que transfieren a la comida partículas que luego son ingeridas, o incluso los cosméticos con exfoliantes que a veces son de plástico.

El efecto en sí de los microplásticos en el cuerpo humano aún se está investigando, pero algunos estudios sugieren que se podría asociar a infartos del corazón, ya que se han encontrado en los coágulos que bloquean las arterias. También podría asociarse a la demencia, ya que se han encontrado más microplásticos en el cerebro de personas con esta afección, aunque no se sabe si esa acumulación de plástico es una causa de la demencia o consecuencia del debilitamiento que genera en las barreras cerebrales.

Araya explica que, aunque hay muchas investigaciones en proceso para determinar los distintos efectos de los microplásticos en el cuerpo, el esfuerzo se ve dificultado porque gran parte de la población del mundo está expuesta, por lo que es imposible tener un grupo de control en las investigaciones que no haya sido expuesto y que sirva para contrastar los efectos.

Tampoco se conoce en detalle el proceso metabólico que genera el cuerpo ante los microplásticos, para determinar cuánto de este material se acumula en el cuerpo y cuánto es eliminado a través de la orina o el sudor, por ejemplo.

Plástico y sustancias peligrosas

Pero algo sobre lo que sí hay más conocimiento, según la doctora, es que al plástico se le agregan sustancias como estabilizadores, colorantes o retardantes de llamas. “Se sabe que hay más de 16 mil sustancias que se le agregan a los plásticos, y a pesar de que 25% de ellas están clasificadas como dañinas para la salud, solo 6% están reguladas”, sostiene la especialista.

Por ejemplo existen los bisfenoles, que al tener estructuras similares a las hormonas humanas funcionan como disruptores endócrinos y han sido asociados a infertilidad, cánceres, diabetes y obesidad. Aunque el Bisfenol A está regulado y se pueden ver etiquetas que indican que ciertos productos como botellas reutilizables están “libres de BPA”, hay otros bisfenoles que generan los mismos daños y que no están regulados, por lo que pueden estar incluso en esos mismos productos considerados “seguros”.

Ocurren situaciones similares con otras sustancias como los ftalatos ampliamente usados en utensilios de cocina y cosméticos, o las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas conocidas como PFAS, que se usan para productos de cocina y envases resistentes a grasas, agua y calor. Estos son conocidos como “químicos eternos” porque no se descomponen de forma natural y se van acumulando en el cuerpo o en el ambiente.

¿Qué se puede hacer?

Araya recomienda ir reemplazando poco a poco los productos que contienen plástico por envases y productos de otros materiales como madera, metal, vidrio o fibras naturales como el algodón en el caso de la ropa, que mucha es de poliéster, nylon, acrílico y otros sintéticos del plástico.

Sobre todo llama a tener precaución con todo el plástico que esté en contacto con calor, grasas o ácidos, ya que esta es una de las formas en que se liberan microplásticos y se transfieren sustancias químicas peligrosas a los alimentos que luego son ingeridos.

También llama a evitar las bolsitas de té y los filtros de café sintéticos, que pueden liberar millones de partículas de microplástico, y los sartenes y ollas recubiertas con teflón, que también es un polímero.

A escala global los avances y regulaciones chocan con una industria millonaria que busca retrasarlos o encontrar alternativas que aún se basan en plásticos. El esfuerzo global para crear un tratado mundial contra el plástico sigue en incertidumbre a pesar de las negociaciones que han convocado a decenas de representantes de decenas de países.

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