martes 21 de abril de 2026

Uso de combustible fósil sigue creciendo en Chile a pesar de renovables, exponiendo al país a alzas de precio

Chile sigue siendo dependiente del combustible fósil, gastando de 3% a 7% del PIB en importar petróleo y gas, y vulnerable a las fluctuaciones de precio.

21 de abril de 2026 - 09:34

El aumento de energías renovables en Chile no ha desplazado el uso de combustible fósil, sino que el petróleo y gas crecen en paralelo, según demuestra un informe de la organización Uno Punto Cinco. La dependencia con el petróleo y el gas no da señales de reducirse en el futuro, exponiendo al país a fluctuaciones de precio como la actual.

El informe se publica ad portas de la primera conferencia internacional que busca abandonar gradualmente los combustibles fósiles. Inicia este 24 de abril en Santa Marta, Colombia, reuniendo 45 países y cientos de organizaciones para buscar un objetivo que las COP por el clima no han logrado avanzar, pero que es la acción crucial para luchar contra la crisis climática.

Chile, que es uno de los países presentes en el encuentro, tiene vigente un compromiso establecido en la Ley Marco de Cambio Climático para ser carbono neutral al 2050. Pero según los datos del informe, el volumen absoluto de energía fósil consumida en 2024 es 29% superior al consumido en el 2000 y la reducción en el uso de carbón por el cierre de termoeléctricas ha sido absorbida por el aumento del gas natural.

“Chile tiene una electricidad que es sumamente limpia, pero aún tenemos desafíos pendientes si hablamos de energía en su totalidad. El transporte y la industria también son parte del sistema energético, y si sumamos esos elementos nos damos cuenta de que las renovables nos han ayudado a cubrir el aumento de la demanda, pero no necesariamente a depender menos del petróleo”, señala Juan Carlos Varela, coordinador de investigación de la organización.

Inestabilidad por dependencia al combustible fósil

El aumento en el precio internacional del petróleo por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz ya se ha traducido en un aumento en el precio de la bencina y se esperan también aumentos más intensos en la tarifa de la luz para 2027, evidenciando la dependencia que aún mantiene el país con los combustibles fósiles.

Según el informe, Chile destina alrededor de US$ 12 mil millones al año para importar combustible fósil, principalmente de Estados Unidos o Argentina,oscilando entre el 3% y el 7% del PIB, lo que representa un gasto mayor que el presupuesto para otros sectores como previsión social.

Vulnerabilidad geopolítica

“Los tres ciclos alcistas registrados desde 2002 respondieron fundamentalmente a fluctuaciones de precios internacionales, no a aumentos del consumo interno. La economía chilena absorbió en cada uno de esos episodios un shock externo sobre el cual no tenía incidencia. Esta volatilidad convierte al gasto en importaciones fósiles en una fuente permanente de incertidumbre fiscal y de balanza de pagos, cuya magnitud, en los años de peak, supera partidas centrales del gasto público”, se destaca en el informe.

Esto también se traduce en una vulnerabilidad geopolítica, según destacan los investigadores, nombrando como ejemplo el desplome en las importaciones de gas desde Argentina entre 2004 y 2008 por un episodio de crissi energética del país vecino, o el rol actual de Estados Unidos como proveedor principal de diésel refinado, en un contexto de tensiones comerciales, aumento de aranceles y el uso de la política energética como instrumento de presión nacional.

Los resultados del informe serán presentados por la organización durante el encuentro en Santa Marta, como una señal de que, a pesar de ser un país líder en energías renovables, Chile tiene por delante un desafío pero también una oportunidad de traducir el recambio hacia energías renovables en una reducción de la dependencia de combustibles fósiles.

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