Teresa Marinovic, la simplona
La filósofa que jamás ha filosofado, impone sus estudios como si eso le diera algo de legitimación intelectual. No importa que sus argumentos sean propios de las señoras pinochetistas que lloraban afuera del Hospital Militar cuando murió el dictador, porque sus cartones parecen darle otro estatus, otra condición que varios de quienes comparten sus ideas sacan en cara como si eso hiciera que sus desquiciados arranques de verborrea fueran algo para considerar.
Por
Francisco Mendez