Qué fue de La Moneda
El fuego seguía trabajando y quemando todo. Eran pocos, no más de 40 personas. El Presidente dijo que era hora y había que volver a casa para salvar la vida estableciendo, eso sí, que otros hombres superarían aquel momento gris y amargo, y que las alamedas dejarían que todos puedan cruzarlas nuevamente alegres en algún tiempo.