El mega incendio que azotó Viña del Mar y Quilpué en 2024 no solo se llevó vidas humanas sino que también quemó buena parte del palmar nativo El Salto, donde habita la palma chilena en peligro de extinción.
Ahora, mientras siguen re brotando las palmas y recuperándose el ecosistema, está en proceso de evaluación ambiental un proyecto para instalar un vertedero en la parte alta de la quebrada Los Canelos, afluente de la quebrada El Quiteño que corre por la zona núcleo del palmar.
Vertedero y palmas nativas
Para cualquier vertedero, uno de los principales riesgos ambientales tiene que ver con los líquidos percolados que acumulan contaminantes de la basura y que se pueden derramar hacia aguas subterráneas, infiltrar en el suelo o apozarse, donde la materia orgánica se descompone y genera malos olores y contaminación.
Por esto, la presencia de un vertedero aguas arriba del palmar es una señal de alerta para vecinos y vecinas de la zona que por años han cuidado el ecosistema del palmar ante amenazas como los incendios, la presión inmobiliaria y la extracción ilegal de coquitos que impide que la palma se reproduzca.
El proyecto Centro Metropolitano de Gestión Integral de Residuos fue presentado por la empresa Cosemar y contempla recibir 2.500 toneladas diarias de basura durante 25 años con una inversión de 40 millones de dólares y sitios para reciclaje, compostaje, disposición de residuos, tratamiento de biogas y de líquidos lixiviados.
Viña del Mar y la palma chilena
El palmar El Salto forma un corredor biológico junto con el Parque Nacional La Campana y la Reserva Nacional Lago Peñuelas. Se trata de un hábitat clave para la fauna nativa en una zona altamente urbanizada, y hogar clave para la palma chilena que está en peligro de extinguirse.
El palmar está declarado como Santuario de la Naturaleza y en él se pueden ver buhos, tucúqueres, roedores nativos como el degú, zorros culpeo y gatos colocolo. El predio sin embargo es de propiedad privada, y por lo tanto ha sido motivo de un largo conflicto entre los dueños y los vecinos que buscan proteger el ecosistema.
Las comunidades que protegen el palmar también son vecinas de este, por lo que no solo ven riesgos para el ecosistema sino también para sus viviendas, ya que se trata de una zona que ha sufrido incendios forestales y donde existen especies exóticas que propagan el fuego cerca de las casas, como el pino y el eucalipto. En las cercanías del palmar se han levantado también proyectos eléctricos e inmobiliarios.