La ranita de Mehuín (Insuetophrynus acarpicus) es un anfibio endémico de Chile que se encuentra en peligro de extinción y posee una distribución extremadamente reducida. Habita ambientes acuáticos y bosques del sur del país, principalmente entre las regiones de La Araucanía y Los Ríos, donde la degradación de su hábitat amenaza su supervivencia.
¿Dónde vive la ranita de Mehuín?
La especie se encuentra únicamente en Chile. Los antecedentes del Ministerio del Medio Ambiente sitúan su distribución desde Queule, en la Región de La Araucanía, hasta Chanchán, en la Región de Los Ríos.
Su hábitat está estrechamente relacionado con quebradas cubiertas por bosque nativo y con esteros y ríos. Esta dependencia de ambientes acuáticos y vegetación ribereña hace que las alteraciones de los cursos de agua representen un problema para su conservación.
Un anfibio que pasa su vida en el agua
A diferencia de otros anfibios que pasan largos periodos en ambientes terrestres, la ranita de Mehuín es considerado estrictamente acuático.
Durante el día suele permanecer escondido debajo de piedras en los ríos, mientras que su actividad se concentra principalmente durante la noche, cuando puede encontrarse sobre rocas o en las orillas. Pese a su estrecha relación con el agua, las fuentes especializadas señalan que no es un buen nadador.
Es un anfibio de cuerpo grueso y tamaño mediano. Una de sus particularidades es que Insuetophrynus es un género monotípico, lo que significa que el sapo de Mehuín es su único representante.
¿Qué come?
La información disponible sobre algunos aspectos de su biología continúa siendo limitada. Por ello, no es recomendable atribuirle una dieta específica sin respaldo suficiente.
La falta de información sobre especies de distribución tan restringida constituye además una dificultad para conocer con precisión aspectos de su ecología y establecer medidas de conservación.
¿Por qué está en peligro de extinción?
Entre sus principales amenazas se encuentran la pérdida y degradación del bosque nativo, la eliminación de vegetación de las riberas y la sedimentación de los cuerpos de agua. A ello se suma su distribución geográfica extremadamente restringida.
El Ministerio del Medio Ambiente también ha identificado como medidas relevantes conservar el bosque nativo y los cuerpos de agua donde habitan los anfibios amenazados.
La situación es especialmente delicada porque cualquier deterioro de los pocos ambientes donde vive puede afectar una proporción importante de su población.
Así, proteger los bosques, quebradas, esteros y ríos del sur de Chile resulta fundamental para conservar a un anfibio que no existe naturalmente en ningún otro país del mundo.