Puerto Varas en el sur de Chile es conocida por su vegetación exuberante y sus jardines llenos de flores, destacando los rododendros. Ahora, el uso de esta planta ornamental está generando un problema para los polinizadores nativos.
Así lo alertó el alcalde de la comuna, Tomás Gárate, mostrando en un video cientos de abejas nativas muertas bajo las hojas y grandes flores blancas de los rohodendro decorum que florecen en el parque Cerro Philippi. Según las cifras que entrega se encontraron más de 800 abejas nativas muertas en el lugar.
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Según relata el alcalde, la municipalidad se está asesorando con investigadores de la Universidad de Los Lagos para hacer un manejo controlado de esta especie y resguardar el rol polinizador que cumplen las abejas nativas en el parque, que es un espacio público clave para la biodiversidad en la ciudad.
Biodiversidad nativa
Este hecho ilustra los beneficios de preferir la biodiversidad nativa de cada lugar para plantar. Los rododendros son introducidos desde lugares como Asia, y contienen en su polen y néctar una toxina llamada grayanotoxina.
Aunque algunas abejas exóticas están adaptadas a este néctar, los polinizadores nativos no se han desarrollado con esta especie, por lo que no tienen mecanismos de defensa. El polen y néctar del rododendro es tóxico para abejas y otros polinizadores nativos. Las toxinas presentes en esta flor les causa parálisis y muerte.
En Chile, así como en otros países de Sudamérica, las abejas, abejorros y otros polinizadores están en peligro debido a la expansión de abejas exóticas que se convierten en plagas y desplazan a la biodiversidad nativa. Los polinizadores nativos cumplen un rol fundamental ya que, al estar adaptados a la vegetación nativa, no la dañan al polinizar como sí ocurre con abejas exóticas.