jueves 20 de agosto de 2026
Transición energética

Los 3 grandes desafíos de la minería chilena: crecer en oferta, descarbonizar sus faenas y digitalizarse

La industria de la minería enfrenta la paradoja de multiplicar su producción mientras debe eliminar su alta dependencia del diésel.

20 de agosto de 2026 - 17:15

Producir más sin contaminar más es la compleja ecuación que la minería global debe resolver de cara a 2034. Un informe publicado en la revista Annual Review of Earth and Planetary Sciences lanza una advertencia crítica: la transición energética global podría verse frenada por la limitada disponibilidad de minerales críticos.

Esto se debe a un desfase estructural donde los montos de inversión no avanzan al ritmo que exige el mercado, amenazando con generar severas brechas de suministro si no se aceleran proyectos e innovación tecnológica.

Los 3 desafíos de la minería en Chile

A la presión por aumentar la oferta se suma el obstáculo de la matriz energética interna. Un análisis de Bank of America expone el primer gran desafío operativo: en países donde predomina la minería a cielo abierto, como Chile, este modelo concentra cerca del 40% de la demanda energética del sector, a diferencia de la minería subterránea que solo abarca un 2%.

El problema crítico radica en que los combustibles fósiles representan hasta el 94% del consumo en estas faenas, provocando que el diésel equivalga a cerca del 15% de los costos operacionales y perpetúe una alta huella de carbono.

Un tercer desafío proviene del acelerado crecimiento de la demanda. Los datos del Global Critical Minerals Outlook 2025 de la Agencia Internacional de Energía (AIE) muestran que en 2024 el consumo de litio subió cerca de un 30%, superando con creces la media de la década anterior.

A la par, el níquel, cobalto, grafito y tierras raras crecieron entre 6% y 8%, impulsados por la electromovilidad, la expansión eléctrica, la energía renovable y el almacenamiento.

¿Cómo superar estos desafíos?

Superar estos escollos implica transformar radicalmente la forma de operar mediante la digitalización y la sustitución de fósiles por energía limpia.

Por un lado, la electrificación de las faenas se posiciona como el eje central para erradicar el uso del diésel, abarcando desde la sustitución de flotas por camiones eléctricos hasta la conversión limpia de maquinaria pesada y sistemas de transporte de mineral.

Por otro lado, la digitalización actúa como el cerebro de esta transición: el uso de analítica avanzada y automatización permite capturar e integrar datos en tiempo real de toda la operación, optimizando el consumo energético segundo a segundo y previniendo pérdidas de eficiencia.

“Estamos viendo una convergencia entre sostenibilidad, eficiencia y resiliencia operativa. Las compañías que integren automatización, gestión energética y analítica avanzada estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno cada vez más exigente y competitivo”, explica Orlando Lara, Regional Segmento Leader MMM en Schneider Electric.

En este camino, la adopción de plataformas tecnológicas e infraestructura digitalizada se convierte en el habilitador directo para que las mineras puedan medir, controlar y reducir sus emisiones, acelerando el cumplimiento de sus compromisos de descarbonización.

El reto de la década ya está trazado: para no convertirse en el cuello de botella del desarrollo sostenible global, la minería de cobre y litio debe acelerar la electrificación de sus procesos y apoyarse en la analítica avanzada como único camino para ser viable, competitiva y limpia.

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