Con una inversión asociada cercana a US$3.000 millones la empresa Novandino Litio ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) el proyecto "Salar Futuro", iniciativa que busca extender la producción de litio en la cuenca hasta 2060 y, al mismo tiempo, eliminar de forma progresiva el consumo de agua continental.
De acuerdo con el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) presentado por la compañía, la transición se desarrollará durante siete años y contempla eliminar gradualmente el uso de agua continental, reemplazándola por agua recuperada del propio proceso productivo.
El proyecto se organizará en cinco sectores —Salar de Atacama, Sector Oeste, Sector Este, Camino y Tubería Interplantas e Infraestructura Eléctrica— que operarán como un sistema integrado para asegurar la continuidad de las operaciones una vez que expire la autorización vigente en 2030.
Las tecnologías que reemplazarán a las piscinas de evaporación
El esquema técnico combina evaporación mecánica, nanofiltración, extracción directa de litio —conocida como EDL o DLE por su sigla en inglés— y ósmosis inversa. El objetivo es recuperar una mayor proporción del litio contenido en la salmuera y, al mismo tiempo, disminuir la cantidad de fluido que debe extraerse desde el núcleo del salar.
Actualmente, la producción utiliza pozas de evaporación solar para concentrar las sales, un proceso en el que una parte significativa del agua se pierde antes de llegar a las plantas químicas.
Ahora, la empresa proyecta reducir el bombeo de salmuera y reinyectar una parte relevante de ella al salar, además de recircular internamente el agua recuperada mediante ósmosis inversa y condensación.
Julio García, gerente de Medio Ambiente de Novandino Litio, explicó a Diario Financiero el horizonte de la iniciativa: "la gran promesa del proyecto es que al quinto año (2035) vamos a poner término a la extracción de agua continental y, por lo tanto, toda el agua la vamos a recuperar desde el propio proceso, desde la salmuera".
Respecto de las piscinas de evaporación, agregó que la iniciativa plantea una reducción del 50% dentro de la década de 2030 y que no se intervendrán nuevas superficies dentro del salar.
Eliminar el uso de agua continental
El Norte Grande enfrenta una de las crisis hídricas más severas de su historia reciente, en un contexto donde este escenario afecta tanto el consumo de comunidades locales como la biodiversidad de ecosistemas altoandinos frágiles.
Especialistas e instituciones ambientales coinciden en que la extracción de agua dulce para procesos industriales resulta cada vez más difícil de sostener, mientras la demanda global de minerales críticos como el litio continúa en ascenso por la transición energética.
En ese escenario, Carlos Díaz, gerente general de Novandino Litio, sostuvo que la iniciativa "busca demostrar que es posible producir más litio utilizando menos recursos naturales, incorporando tecnologías que hemos desarrollado y validado durante años".
La compañía indicó además que los pilotajes de las nuevas tecnologías ya se aplican en la Planta Química de Refinación de Litio, en Antofagasta, para verificar su viabilidad en las futuras operaciones del salar.
¿Qué sigue tras el ingreso al SEA?
El proceso de evaluación ambiental incluirá una consulta indígena a los pueblos originarios de la cuenca, considerada por la propia empresa como la arista más compleja de la tramitación.
De obtener la aprobación, Novandino Litio podría continuar operando en el Salar de Atacama más allá de 2030 y hasta 2060, bajo un esquema de mayoría estatal a través de Codelco.
El resultado de esta evaluación tendrá efectos directos sobre los ingresos públicos y sobre la credibilidad del modelo de asociación público-privada que impulsa la Estrategia Nacional del Litio, en momentos en que la protección de las cuencas del norte se ha convertido en una exigencia ineludible para la industria minera.