lunes 05 de octubre de 2026
Proyecciones

Minería busca nuevas fuentes de agua dentro de sus propias faenas: las tecnologías que permiten recuperarla

Relaves, drenajes y otras corrientes pueden ser tratadas para volver al proceso, mientras Cochilco proyecta mayor uso de agua de mar hacia 2034.

5 de octubre de 2026 - 12:59

La minería del cobre enfrenta un escenario en que la recuperación y recirculación de agua dentro de las propias faenas adquiere un papel creciente, junto con el avance del uso de agua de mar. Nuevas tecnologías permiten tratar corrientes que antes presentaban dificultades para volver a los procesos productivos debido a la presencia de sales, sulfatos, sólidos o metales.

El desafío cobra relevancia ante la transformación de la matriz hídrica del sector. Según la proyección 2025-2034 de Cochilco, el agua de mar pasará de representar el 40,7% del consumo de la minería del cobre en 2024 al 67,6% en 2034. La demanda total de agua, en tanto, subiría desde 18,5 m³/s a 20,6 m³/s durante el mismo período.

La desalinización también tendrá un peso mayor. La proyección de Cochilco indica que hacia 2034 cerca del 75% del agua de mar utilizada por la minería del cobre correspondería a agua desalinizada.

El desafío de llevar agua desde la costa hasta las faenas

El desarrollo de agua de mar permite reducir la dependencia de fuentes continentales, pero también implica requerimientos de infraestructura y energía para transportar el recurso hasta operaciones ubicadas a gran altura.

El caso de Quebrada Blanca, de Teck, permite dimensionar esa situación. Su sistema de desalación puede producir aproximadamente 1.300 litros por segundo de agua desalinizada, que luego es transportada mediante estaciones de bombeo y un acueducto de cerca de 164 kilómetros hasta la operación.

Mario Ortiz, gerente general de Teck Quebrada Blanca, sostiene que el desafío hídrico exige combinar desalación con recuperación, recirculación y eficiencia.

“En Quebrada Blanca desalamos agua de mar en la costa y debemos transportarla hasta una operación ubicada a más de 4.000 metros de altura. Eso requiere infraestructura, energía, tecnología y una operación altamente confiable. Por eso el desafío no termina con desalar agua. Debemos seguir avanzando en recuperación, recirculación y eficiencia para utilizar cada vez mejor el recurso”. “En Quebrada Blanca desalamos agua de mar en la costa y debemos transportarla hasta una operación ubicada a más de 4.000 metros de altura. Eso requiere infraestructura, energía, tecnología y una operación altamente confiable. Por eso el desafío no termina con desalar agua. Debemos seguir avanzando en recuperación, recirculación y eficiencia para utilizar cada vez mejor el recurso”.

Recuperar agua desde relaves, drenajes y purgas

Junto con buscar nuevos suministros, la industria está incorporando tecnologías destinadas a recuperar agua desde corrientes que ya circulan dentro de las operaciones.

Entre ellas están las aguas recuperadas del espesamiento, sistemas de relaves, drenajes, purgas de enfriamiento y aguas servidas de campamentos. El tratamiento permite acondicionar estos flujos para alcanzar las condiciones requeridas por determinados procesos.

Valentina Varela, gerente comercial de VOENS y adherente de Compromiso Minero, identifica una oportunidad especialmente relevante en las corrientes con mayores concentraciones de sales, sulfatos, sólidos o metales.

“Vemos una oportunidad concreta en las corrientes descartadas por su carga de sales, sulfatos, sólidos o metales, como las aguas recuperadas del espesamiento, sistemas de relaves, drenajes, purgas de enfriamiento y aguas servidas de campamentos. Con las tecnologías actuales, estas pueden acondicionarse a la calidad requerida por el proceso”. “Vemos una oportunidad concreta en las corrientes descartadas por su carga de sales, sulfatos, sólidos o metales, como las aguas recuperadas del espesamiento, sistemas de relaves, drenajes, purgas de enfriamiento y aguas servidas de campamentos. Con las tecnologías actuales, estas pueden acondicionarse a la calidad requerida por el proceso”.

Varela agrega que las aguas de descarte salobres y recuperadas de relaves presentan una oportunidad por sus volúmenes y continuidad, por lo que recuperar una parte de ellas puede modificar el balance hídrico de una operación.

Una recuperación que ya alcanza nuevas escalas

Entre las experiencias mencionadas se encuentra una faena minera donde, según la información entregada por VOENS, fue posible recuperar 56 litros por segundo mediante el uso de medias filtrantes de alta eficiencia y oxidación avanzada. El agua obtenida de esta manera volvió a ser utilizable dentro del proceso.

En paralelo, Cochilco informó que durante 2025 la recuperación y recirculación de agua alcanzó 58,17 m³/s en la minería del cobre, equivalente al 72,5% de toda el agua demandada por la industria. El organismo señaló además que esta siguió siendo la principal fuente de suministro del sector.

Otro ejemplo corresponde a Salares Norte, operación de Gold Fields en la Región de Atacama, que utiliza un depósito de relaves filtrados. Esta tecnología permite recuperar y recircular agua en la planta de procesos; Gold Fields informa una recirculación superior al 86%.

La combinación entre nuevas fuentes y recuperación interna modifica la forma en que la minería aborda su abastecimiento hídrico. La desalación permite incorporar agua proveniente del mar, mientras el tratamiento de corrientes internas apunta a aprovechar nuevamente un recurso que ya se encuentra dentro de las operaciones.

Así, cada litro recuperado y recirculado puede formar parte nuevamente del proceso productivo, reduciendo la necesidad de incorporar agua adicional. El desarrollo de estas tecnologías se suma a la expansión del agua de mar como parte de la transformación de la matriz hídrica de la minería del cobre hacia 2034.

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