El plástico reciclado comienza a ocupar un lugar en plazas, oficinas y colegios de Chile. Mallas de pesca abandonadas en el sur, envases posconsumo y tapas de botellas son la materia prima de un grupo de emprendimientos que fabrica mobiliario 100% reciclado, una alternativa a la madera, el hormigón y el acero.
Estas iniciativas obtienen los residuos mediante alianzas con municipios, empresas y campañas de recolección comunitaria. Los materiales más utilizados son el polietileno de alta densidad (HDPE), el polipropileno (PP) y el PET.
Fabricando mobiliario con plástico reciclado
El proceso comienza con la clasificación de los residuos. Luego, los polímeros se lavan, se separan por color y se trituran hasta obtener hojuelas o pellets. A partir de ese insumo, la industria trabaja con tres técnicas.
La primera es la madera plástica, que se obtiene al fundir el material y extruirlo en moldes para formar perfiles sólidos resistentes a la intemperie. La segunda es la termocompresión, en la que las hojuelas se prensan a alta temperatura para crear placas con acabados veteados o tipo terrazo.
La tercera, más reciente, es la impresión 3D a gran escala, que emplea robótica industrial para fabricar piezas complejas directamente desde el plástico triturado.
¿Qué empresas chilenas fabrican muebles con residuos?
Entre los casos que destacan figura Pock, empresa fundada por Matías del Sol, quien comenzó su trayectoria en Pucón. La compañía transforma plásticos industriales y domiciliarios en bancas, juegos para plazas y estructuras antivandálicas. "Si no existen empresas valorizadoras como lo que hace Pock, ese plástico termina en el mar", advirtió del Sol en conversación con el medio Chócale.
Por su parte, LAMA 3D, fundada en agosto de 2025, es la única empresa de Latinoamérica que usa brazos robóticos industriales para imprimir en 3D de gran formato. Sus equipos depositan hasta 25 kilos de plástico reciclado por hora para producir mobiliario urbano y estructuras arquitectónicas.
En tanto, la Fundación Revalora elabora ecomadera, perfiles de plástico 100% reciclado que se usan en bancos, muelles y terrazas. Con este material se levantó, por ejemplo, una plaza en Renca construida con más de 20 toneladas de plástico recuperado.
A estas iniciativas se suman Revivir, que desarrolla mobiliario corporativo de alta resistencia, y Círculo Eco, un proyecto de triple impacto que convierte tapas y residuos rígidos en objetos de diseño y mobiliario escolar.
El impacto ambiental del mobiliario reciclado
Fabricar con plástico reciclado requiere menos energía que extraer y procesar materias primas vírgenes, como plástico nuevo o acero. Además, la madera plástica no se pudre, no absorbe humedad y no necesita barnices ni químicos para su mantención, lo que reduce la presión sobre los bosques.