Startup chilena es pionera en impresión 3D robótica que funciona procesando residuos mineros, agropecuarios y plásticos
La única empresa de Latinoamérica que utiliza la tecnología de brazos robóticos industriales a escala real es chilena y se llama LAMA 3D. Fundada en agosto de 2025, se trata de una startup que utiliza impresión 3D robótica de gran formato para convertir residuos plásticos en mobiliario urbano, estructuras arquitectónicas y objetos de diseño.
La idea es producto de la convergencia entre investigación académica y experiencia en la industria plástica. Francisco Cruz es cofundador y gerente, Cristian Arriagada está a cargo de la sostenibilidad y trazabilidad, mientras que el encargado de robótica es Diego Truco, ex alumno de Juan Cristóbal Karich, cofundador y director de diseño y tecnología, quien trabaja en impresión 3D desde 2008 y desde 2019 desarrolló investigación en fabricación robótica de gran formato en la Universidad Adolfo Ibáñez junto a sus estudiantes.
Otra forma de producir
"Este tipo de fabricación digital no es solo una tecnología, es una nueva forma de producir que permite transformar residuos en objetos útiles con alto valor de diseño y una huella ambiental mucho menor", comentó Karich a El Desconcierto.
A diferencia de una impresora de escritorio convencional, que deposita entre 250 y 300 gramos de material por hora, los brazos robóticos de LAMA —uno capaz de levantar 180 kilos y otro de 125— permiten depositar hasta 25 kilos de plástico reciclado en el mismo lapso de tiempo. "Imagínate el tamaño de un saco estándar de transporte de material: se transforma en una hora en un objeto", explicó el cofundador.
Materiales reciclados y estabilizante orgánico
La empresa trabaja con polipropileno, HDPE de tuberías proveniente de la industria minera y agropecuaria, poliestireno de alto impacto de envases de yogur y cajas de fruta, y plástico extraído de redes de pesca.
Además, en vez de recurrir a aditivos estabilizantes sintéticos, el equipo reemplazó parte de estos por carbonato de calcio obtenido de conchas molidas de choritos provenientes de Chiloé. El sustituto reduce la deformación de las piezas —fenómeno conocido como warping— a un costo menor que los compuestos minerales industriales.
Este desarrollo fue presentado a fines de 2025 en Formnext, la feria más importante del mundo de impresión 3D, realizada en Fráncfort, donde el equipo fue invitado por la Universidad Técnica de Darmstadt. Según Karich, fue la primera vez que un proyecto latinoamericano participó en esa instancia.
Trazabilidad y proyecciones
Christián Arriagada, director ejecutivo de Integradora Thinking, está a cargo de la trazabilidad de los materiales. Su empresa trabaja con grandes compañías para evitar que sus residuos lleguen a vertederos, de esta manera, es posible detectar el origen y medir la huella de cada pieza fabricada.
En ese contexto, la Ley REP —que obliga a los productores a hacerse cargo del ciclo de vida de sus residuos— es parte del marco regulatorio que la startup busca aprovechar como oportunidad de negocio.
Pensando en los próximos años, la LAMA 3D apunta a ampliar su parque de celdas robóticas y a consolidar un portafolio de proyectos arquitectónicos, entre ellos columnas de tres metros, paneles de revestimiento e iluminación de gran formato. "Queremos convertirnos en un referente regional de que este tipo de producción se puede hacer", concluye Karich.