El Comité Ambiental Comunal (CAC) de Til Til es una instancia de participación ciudadana vinculada al municipio y al Ministerio del Medio Ambiente, cuya función es apoyar la gestión ambiental local. Durante dos periodos consecutivos, esa organización estuvo presidida por Patricia Campos, ex encargada del CAC, quien repasó en conversación con El Desconcierto el recorrido que va desde las primeras protestas vecinales de la localidad de Huertos Familiares hasta la conformación formal del comité comunal.
¿Cómo comenzó la defensa ambiental en Til Til?
La historia se remonta a fines de 2006, cuando el entonces alcalde de la comuna, Salvador Delgadillo, —que, según Campos, contaba con un equipo de cuatro personas dedicadas a temas ambientales— se acercó a la comunidad de Huertos Familiares para preparar observaciones sobre los depósitos de relaves de la minera Anglo American, ubicados a más de diez kilómetros de la localidad.
"Yo participé como una vecina más. Me di cuenta que había tres aspectos relevantes en relación a la instalación de estos relaves, que era el tema ambiental, salud y, en alguna medida, la relación social que se iba a dar", relató Campos.
De esa primera movilización nació el Comité de Defensa Medioambiental de Huertos Familiares, que en su conformación reunió a más de setenta vecinos. Uno de sus focos centrales fue la protección de las aguas de la zona. Con el paso de los años, esa organización adoptó un principio que se mantuvo hasta el cierre del comité: nunca ejecutar proyectos con dinero proveniente de la empresa minera.
"Nuestra posición era la defensa del medioambiente. Esto no significaba que estábamos contra el progreso; muy al contrario, estábamos más bien de que las cosas se hicieran bien", explicó.
La creación del Comité Ambiental Comunal
El salto desde la organización local hacia una instancia comunal se produjo recién entre 2017 y 2018, cuando profesionales del programa Servicio País, de la Fundación para la Superación de la Pobreza, llegaron a la zona e impulsaron la formación del CAC. La creación de este comité era, además, un requisito legal: sin él no podía existir el Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM), mecanismo que permite a los municipios acreditar sus competencias en gestión ambiental.
El CAC de Til Til quedó integrado por juntas de vecinos y organizaciones medioambientales y funcionales de distintos sectores de la comuna, entre ellos Montenegro, Rungue, Til Til Centro, Santa Matilde, Huertos Familiares y Caleu.
Campos asumió la presidencia en un primer periodo que coincidió con el estallido social de 2019 y, posteriormente, con la pandemia, etapa en la que el trabajo del comité se limitó a lo que cada organización podía sostener desde sus propios territorios. Tras ese ciclo, fue reelegida para un segundo periodo, que se extendió hasta mayo de 2026, cuando debió dejar el cargo por razones de salud.
Los principales pasivos ambientales de la comuna
Según describió Campos, cada localidad de Til Til enfrenta una amenaza ambiental distinta: Huertos Familiares con los relaves mineros; Rungue con la planta de tratamiento de residuos KDM, operadora del relleno sanitario Loma Los Colorados; y Montenegro con las instalaciones de Aguas Andinas. A ello se suman, según su relato, dos tranques de relaves —uno de ellos vinculado a Codelco—, subestaciones eléctricas, fundiciones de acero y la cárcel de Punta Peuco.
El episodio más reciente y de mayor alcance, apuntó Campos, es la instalación de la empresa Ciclo, que desde 2014 tramita en el sector de Los Ciruelos, cercano a Rungue, su proyecto CIGRI (Centro Integral de Gestión de Residuos Industriales). Pese al rechazo transversal de la comunidad y a los recursos legales presentados ante distintas instancias, ninguna autoridad ha logrado frenar el proyecto.
Campos atribuye ese patrón a un problema estructural: Til Til pertenece al Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS), lo que significa que la definición del uso de suelo depende de la autoridad central y no del municipio. Bajo ese marco, contabiliza cerca de cincuenta empresas contaminantes instaladas en la comuna. "La responsabilidad social no se condice con el daño que se hace a la comunidad", sostuvo.
¿Qué logros y tareas pendientes deja la gestión de Campos?
Entre los hitos del periodo, Campos destaca haber ayudado al municipio a avanzar en sus certificaciones ambientales y en la línea base necesaria para competir por proyectos medioambientales, además de la tramitación de algunas ordenanzas locales. También menciona la participación del comité en talleres formativos sobre defensa legal ambiental junto a estudiantes de Derecho de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), instancia en la que los vecinos aprendieron a presentar denuncias.
Queda pendiente, en tanto, el proceso de renovación de la directiva. De acuerdo con la normativa vigente, las organizaciones cuentan con un plazo de alrededor de dos meses desde la presentación de la renuncia de sus dirigentes hasta la elección de una nueva mesa, periodo en el que Campos ofreció mantenerse disponible para traspasar la historia del comité a la futura presidencia.
Antes de dejar el cargo, el CAC también participaba en la defensa de una reserva de la biosfera que involucraría a Til Til junto con la Quinta Región.
Para Campos, el balance de estos años deja una contradicción sin resolver: mientras la comuna acumula empresas e industrias, sus calles, plazas y espacios de encuentro familiar siguen postergados. "Uno dice: tanta empresa que hay acá, ¿cómo entonces mejora la calidad de vida?", cuestionó.