La sequía que afecta a Chile no ha sido revertida por las últimas lluvias, según advirtió el director de la Cátedra UNESCO en Hidrología de Superficie de la Universidad de Talca, Roberto Pizarro Tapia. En poco más de un mes, el agua almacenada en los veinticinco embalses monitoreados por la Dirección General de Aguas (DGA) aumentó en casi 2.500 millones de metros cúbicos, un alza impulsada por las precipitaciones de julio que, sin embargo, no alcanza para compensar los efectos de años de escasez hídrica y uso intensivo del recurso.
De acuerdo con Pizarro, esta recuperación debe analizarse como parte de un sistema que también incluye ríos, suelos y aguas subterráneas. "Esta recuperación no necesariamente va a restaurar los desequilibrios hídricos, pero sí nos da una esperanza importante de que se tienda hacia ese objetivo", señaló el académico.
Lluvia y sequía
Además, el investigador destacó que el aumento del agua embalsada no se distribuyó de manera uniforme en el territorio. El embalse La Paloma, en la Región de Coquimbo, pasó del 5% al 30% de su capacidad entre fines de junio y comienzos de agosto. En la Región del Maule, en tanto, los cinco embalses monitoreados subieron en conjunto desde el 38,6% hasta el 65,61%, un incremento de casi 27 puntos porcentuales durante el periodo analizado.
Este repunte de los caudales también exigió operaciones preventivas, como ocurrió en el embalse Rapel, donde se abrieron las compuertas de paso tras alcanzar el 90% de almacenamiento, liberándose de manera controlada más de 8 mil metros cúbicos de agua. La maniobra buscó generar capacidad adicional de almacenamiento y mitigar los efectos del evento climático sobre el río.
Por otro lado, Pizarro aclaró que este tipo de operación no debe interpretarse como agua desperdiciada, ya que liberar parte del volumen puede proteger la infraestructura, regular nuevas crecidas y disminuir los riesgos aguas abajo. En esa línea, el especialista sostuvo que el excedente actual debe emplearse para reducir las brechas existentes y recuperar los equilibrios de las cuencas. "La idea es cómo usamos eficientemente los recursos que actualmente tenemos en mayor oferta, primero para solventar los déficits que ya teníamos y segundo para no incrementar esos mismos déficits en periodo de sequía", concluyó.
¿Cómo se diferencian los embalses de los acuíferos?
Un aspecto que Pizarro consideró relevante de aclarar es que los embalses y los acuíferos funcionan de manera distinta. Mientras el primero es una reserva superficial cuya variación puede observarse en pocas semanas, el segundo se encuentra bajo tierra y se recarga solo cuando el agua logra infiltrarse a través del suelo y las formaciones geológicas, un proceso que depende del territorio y de su profundidad.
Respecto de las crecidas de ríos registradas recientemente en distintas zonas del país, Pizarro señaló que estas pueden favorecer a las reservas subterráneas, "especialmente con los acuíferos libres, los más superficiales, los cuales se conectan con la correntía superficial, con las inundaciones, y van permitiendo la infiltración y su recarga".