martes 23 de junio de 2026
Poda responsable

La empresa chilena que rescata árboles urbanos con poda responsable que multiplica su vida hasta cuatro veces

Arborismo aplica criterios científicos para rescatar árboles que otros sentencian a la tala, mientras falta regulación profesional en arboricultura.

23 de junio de 2026 - 13:10

Cristian Schiefelbein no llegó a la arboricultura por azar. Estudió técnica agrícola, trabajó años vinculado al mundo de las plantas y, cuando decidió convertir esa vocación en un oficio rentable, viajó a Australia. Allí descubrió que lo que hacía en Chile —podar, evaluar, intervenir árboles — tenía en otros países un nombre preciso, una formación formal y una certificación internacional.

De vuelta en el país, y con la pandemia como telón de fondo, fundó en 2020 Arborismo, una empresa de arboricultura especializada en entornos urbanos.

La empresa ofrece principalmente evaluaciones diagnósticas y podas especializadas, pero su apuesta más constante es convencer a los clientes que llegan pidiendo una tala de que la intervención no siempre es la solución. "Muchas veces le damos cuenta a nuestros clientes de que la mejor opción no siempre es la tala", menciona a El Desconcierto.

¿Por qué importa conservar un árbol urbano?

Detrás de esa convicción hay un argumento ambiental concreto. Un árbol de 20 años no se reemplaza en el corto plazo: su aporte a la temperatura ambiente, su valor ecosistémico y su vínculo con quienes crecieron viéndolo son pérdidas irreversibles. "Un árbol no se puede replantar después. Son 20 años que nadie tiene, y al momento de sacarlo es irreversible", sostiene Schiefelbein. Por eso, Arborismo busca aplicar técnicas que pueden extender la vida útil de un árbol dos, tres o cuatro veces respecto a uno sin mantención profesional.

Un árbol no se puede replantar después. Son 20 años que nadie tiene, y al momento de sacarlo es irreversible Un árbol no se puede replantar después. Son 20 años que nadie tiene, y al momento de sacarlo es irreversible

La empresa opera con los estándares de la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA), con sede en Estados Unidos, y de la European Tree Workers, organismos que establecen los criterios de certificación del rubro a nivel global. Schieflebein es miembro de ambas entidades y también de la Sociedad Chilena de Arboricultura (SOCHAR).

¿Qué falla en la gestión municipal del arbolado?

Sin embargo, el panorama regulatorio en Chile es, a juicio del fundador, precario. Los municipios licitan el cuidado del arbolado urbano sin exigir formación específica en arboricultura. El resultado, dice, son podas drásticas mal ejecutadas —conocidas como "desmoche"— que dañan la estructura del árbol, favorecen la caída de ramas y acortan su vida útil.

Schiefelbein también apunta a las consecuencias de esa falta de criterio técnico. Tras las tormentas de 2023 en Santiago, cayeron más de mil árboles de gran tamaño. La respuesta, derivó en la tala de ejemplares adicionales, sin diagnóstico previo.

"Si no hay ley y no hay un conteo de los árboles, considerando que la mayoría de ellos son exóticos, entonces cuesta aún más protegerlos", advierte.

Para revertir ese escenario, el fundador de Arborismo plantea que el primer paso es el reconocimiento formal del oficio. Sin una certificación avalada por el Estado y sin una institucionalidad que distinga entre un arborista certificado y un podador genérico, el árbol urbano seguirá siendo, en sus palabras, una variable prescindible.

Si no hay ley y no hay un conteo de los árboles, considerando que la mayoría de ellos son exóticos, entonces cuesta aún más protegerlos Si no hay ley y no hay un conteo de los árboles, considerando que la mayoría de ellos son exóticos, entonces cuesta aún más protegerlos

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