La logística genera alrededor del 11% de las emisiones mundiales de CO2 y sigue funcionando con combustibles fósiles. Con ese diagnóstico, la Global Sustainable Logistics Survey (GSLS) publicó en octubre su primer informe. Su conclusión es que empresas y clientes coinciden en qué medidas reducen emisiones, pero no logran escalar las que dependen de grandes inversiones o políticas públicas.
El estudio fue impulsado por la Kühne Logistics University (KLU), a través de su Centro de Logística y Cadenas de Suministro Sostenibles (CSLS), y por el Kuehne Climate Center (KCC). Para elaborarlo se consultó a 1.085 profesionales de 64 países. Sus resultados servirán como línea de base durante el Decenio de las Naciones Unidas para el Transporte Sostenible (2026-2035).
¿Qué soluciones de logística sostenible se aplican hoy?
Según el informe, las medidas más adoptadas son la coordinación digital, la optimización de rutas y la eficiencia operativa. Son soluciones que las empresas pueden aplicar por sí solas y que reducen costos al mismo tiempo que emisiones.
En contraste, la recarga de combustibles bajos en carbono, la tarificación del carbono y la descarbonización ferroviaria e intermodal quedan al final de la lista. Los encuestados las consideran eficaces, pero poco factibles.
A ello se suma la escasez de competencias técnicas: el 35% ubica el cálculo de emisiones entre las cinco habilidades más difíciles de encontrar. En Latinoamérica, junto con África Subsahariana y tres subregiones asiáticas, esa carencia la señala entre el 39% y el 61% de los encuestados.
Sudamérica en sostenibilidad logística
En Sudamérica, los encuestados sitúan el ferrocarril, la intermodalidad y las estaciones de recarga entre las soluciones menos implementadas. El informe atribuye ese rezago en parte a la geografía.
Asimismo, la navegación fluvial obtuvo en la región la valoración de vulnerabilidad climática más alta. Por eso, el estudio recomienda priorizar la financiación para adaptar el transporte de carga por carretera en Sudamérica y África.
En el caso de Chile, el reporte no entrega resultados desagregados. Sin embargo, Mabel Leva, directora ejecutiva de la Fundación Conecta Logística, sostuvo en el sitio de la GSLS que el estudio refleja un desafío visible en el país. Según Leva, ese desafío es acelerar el cambio modal con más infraestructura ferroviaria y armonizar estándares transfronterizos.
En el plano local, el principal estándar es Giro Limpio, un programa voluntario del Ministerio de Energía desarrollado por la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE). En 2025 certificó a 194 organizaciones. Su carácter voluntario contrasta con el peso del rubro. Según el ministerio, el transporte de carga por carretera consume el 29,4% de la energía nacional y genera el 22,6% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Recomendaciones del informe
El documento plantea 10 recomendaciones para la política pública, como crear un marco regulatorio habilitador e incluir la logística en las estrategias nacionales de adaptación. Para los empresarios propone 12 medidas, entre ellas usar un precio interno del carbono y tratar la formación como una inversión.
Finalmente, el 83% cree que la adaptación exigirá rediseñar los sistemas logísticos, pero solo el 45% considera suficientes los esfuerzos actuales.