El sábado 31 de octubre se celebró a lo largo de Chile una marcha medioambiental con la principal motivación de protestar contra el intento de la empresa Andes Iron por aprobar su polémico proyecto minero portuario Dominga por vía administrativa, a pesar de los tres rechazos que acumula la iniciativa y de los procesos judiciales en curso.
La marcha ocurrió dos días después de que vecinos, pescadores y agricultores de La Higuera y Punta de Choros viajaran a Santiago para entregar en La Moneda una carta solicitando al presidente José Antonio Kast respetar los pronunciamientos de la institucionalidad ambiental y no aprobar el proyecto a través del Comité de Ministros.
Uno de los organizadores de la marcha, y presidente de la organización No + Zonas de Sacrificio, Cristóbal Sepúlveda, destacó el apoyo de más de cien organizaciones ambientales, territoriales y estudiantiles para realizar la movilización en varias ciudades de Chile. "Esta marcha fue un éxito por ese apoyo desde los territorios en función de una esperanza y un ideal de unidad que busca detener la regresión ambiental que estamos viviendo debido a las políticas de negacionismo climático que han caracterizado al gobierno de José Antonio Kast", declara.
Conflictos socioambientales
Las marchas en distintas capitales regionales convocaron a familias, jóvenes, estudiantes y adultos mayores que se pronunciaron no solo contra Dominga y las medidas ambientales del gobierno de José Antonio Kast sino que también levantaron banderas de los distintos conflictos socioambientales que están viviendo en sus propias comunas.
En la marcha de Santiago, que llegó hasta La Moneda, se vieron carteles contra la instalación de un centro de datos de Google en Cerrillos. En la marcha de Valparaíso se levantaron carteles contra la expansión del puerto de Valparaíso, y contra el vertedero que busca instalarse cerca del palmar El Salto.
En Valdivia, vecinos del lago Ranco se manifestaron en contra de la presión inmobiliaria en el lago, específicamente contra el proyecto inmobiliario de la familia Piñera en Bahía Coique. También se levantaron carteles contra la instalación de una planta salmonera en el río San Pedro, tributario del río Calle Calle, y contra la ruta T-720 que se proyecta abrir entre araucarias en el Parque Nacional Alerce Costero.
En Talca, vecinos y vecinas reclamaron contra el proyecto de torres de alta tensión hasta ahora rechazado, que buscaba instalarse en el Alto Maule. En Concepción se vieron proclamas contra la presión inmobiliaria sobre el humedal Paicaví, en Temuco se protestó contra un vertedero en Lautaro y en Punta Arenas se vieron carteles contra las mega plantas de hidrógeno, contra las salmoneras en Parques Nacionales y por salvar al pingüino de Magallanes ante el turismo masivo en Isla Magdalena.