En el mes de mayo se inauguró en el Parque Laguna Carén de la Universidad de Chile la primera planta a vapor solar de tecnología Fresnel del país, un proyecto piloto desarrollado por Fraunhofer Chile tras 10 meses de implementación. La iniciativa busca demostrar que la energía solar térmica puede generar vapor y calor.
Dicha energía se utilizaría para procesos industriales —como los de la minería y la agroindustria— a un costo de entre tres y cuatro dólares por MWh, una fracción de lo que cuestan los combustibles fósiles.
La partida oficial contó con la presencia de la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés; la embajadora de Alemania en Chile, Susanne Fries-Gaier; el seremi de Energía de la Región Metropolitana, Ignacio Tapia; el decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM), Francisco Martínez, y los directores de Fraunhofer Chile y del Centro de Energía, Frank Dinter y Willy Kracht.
El proyecto está financiado por el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania con 400 millones de pesos en el marco del programa binacional Power-to-MEDME, cuyo objetivo es estudiar cadenas de valor para producir moléculas como metanol y dimetil éter a partir de energía renovable, hidrógeno verde y CO2 capturado.
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¿Cómo funciona la tecnología Fresnel?
La planta utiliza espejos planos o de ligera curvatura para concentrar la radiación solar en un tubo receptor fijo ubicado a cuatro metros de altura. Allí, un fluido se calienta hasta producir vapor.
En el caso del piloto en Carén, el sistema emplea agua desmineralizada y se alimenta mediante una planta fotovoltaica off-grid de 12,8 kW con almacenamiento de 40 kWh.
Frank Dinter, director ejecutivo de Fraunhofer Chile, precisó a El Desconcierto que la tecnología es "adaptable, de bajo costo y simple de operar, especialmente adecuada para aplicaciones industriales en países con alta radiación solar como Chile".
La diferencia clave respecto a la energía solar fotovoltaica —que produce electricidad integrable a la red— es que la energía solar térmica entrega calor, lo que exige adaptarse a cada proceso productivo específico. Según Dinter, eso ha limitado su adopción pese a su alto potencial: "este proyecto busca justamente cerrar esa brecha, generando experiencia práctica y confianza para que la industria chilena incorpore soluciones de calor renovable".
La tecnología es adaptable, de bajo costo y simple de operar, especialmente adecuada para aplicaciones industriales en países con alta radiación solar como Chile La tecnología es adaptable, de bajo costo y simple de operar, especialmente adecuada para aplicaciones industriales en países con alta radiación solar como Chile
Impacto proyectado en la industria nacional
Para Willy Kracht, director del Centro de Energía de la Universidad de Chile y académico de la FCFM, la planta tiene dos dimensiones estratégicas.
Por un lado, "nos permite avanzar en la transición energética mediante la habilitación de una plataforma de experimentación a escala piloto para el uso de energía solar térmica en procesos industriales". Por otro, consolida la colaboración entre la universidad y Fraunhofer Chile como modelo de innovación tecnológica conjunta.
A corto plazo, el Centro de Energía proyecta desarrollar una instalación agrivoltaica en el mismo parque para estudiar el uso dual del suelo en producción agrícola y generación de energía fotovoltaica. A mediano plazo, planea incorporar un sistema de almacenamiento de energía en baterías (BESS) y desarrollar capacidades para la producción de hidrógeno verde, configurando un laboratorio integral de tecnologías para la descarbonización en la zona central del país.
Además de ese horizonte tecnológico, otro objetivo central del proyecto es la autonomía energética. El suministro de calor representa hoy un alto costo operativo para las empresas por su dependencia a los combustibles fósiles y a la volatilidad de sus precios.
Validar el uso de energía solar térmica, según los investigadores, permitiría contar con una alternativa renovable de costos más estables, eliminando la exposición a los precios internacionales del gas o el diésel.
Validar el uso de energía solar térmica, según los investigadores, permitiría contar con una alternativa renovable de costos más estables, eliminando la exposición a los precios internacionales del gas o el diésel. Validar el uso de energía solar térmica, según los investigadores, permitiría contar con una alternativa renovable de costos más estables, eliminando la exposición a los precios internacionales del gas o el diésel.
Ciencia al servicio del país
En la ceremonia, la rectora Rosa Devés situó el proyecto en un contexto más amplio: "la economía circular, el uso sostenible de los recursos y la descentralización energética forman parte del nuevo escenario que estamos llamados a enfrentar".
Para Devés, la planta es un ejemplo de "cómo se puede y debe poner la ciencia al servicio del país para garantizar un futuro sostenible para todos y todas".
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En la misma línea, la embajadora Susanne Fries-Gaier señaló que el proyecto "no es solamente una planta experimental, sino también una muestra de la importancia de transformar ideas en tecnologías concretas, en desarrollo sostenible y en una mejor calidad de vida para las personas".
Para Dinter, en tanto, la descarbonización industrial de alto consumo energético solo es rentable "por medio de la innovación y la investigación aplicada, que es lo que facilitará esta planta". Con 400 millones de pesos invertidos y una alianza científica chileno-alemana que lleva más de una década de trabajo, el piloto en Carén busca convertirse en el punto de partida para escalar esta tecnología a la industria nacional.