miércoles 09 de septiembre de 2026
Innovación

Compostaje humano: la vía funeraria sostenible que convierte tus restos en tierra para la reforestación

Frente al impacto ambiental de cremaciones y entierros, el compostaje humano gana terreno en EEUU al convertir restos mortales en tierra fértil.

9 de septiembre de 2026 - 18:15

El compostaje humano se afianza en Estados Unidos como una alternativa funeraria sostenible frente a los métodos tradicionales, transformando los restos mortales en tierra fértil para reforestación y posicionándose como una solución innovadora ante la urgencia de reducir el impacto ambiental.

Esta técnica de reducción orgánica natural coloca el cuerpo en un contenedor especial junto a alfalfa, paja y astillas de madera.

Gracias al calor controlado y la actividad microbiana, en pocas semanas los restos se convierten en un sustrato idóneo para jardines o reforestación.

Compostaje humano: una tonelada menos de carbono

La jurisdicción de Washington marcó el hito normativo al convertirse en la primera en aprobar esta medida en 2019. Tras este avance, una docena de administraciones locales siguieron sus pasos, destacando los casos de Colorado, Oregón, Vermont, California, Nueva York y Arizona.

Según los cálculos reportados por Recompose —compañía estadounidense precursora de la iniciativa—, este método evita la emisión de aproximadamente 1.000 kilos de dióxido de carbono en comparación con los métodos sepulcrales o de incineración habituales.

Además del compostaje humano, el entierro natural también se posiciona como una alternativa sostenible. Esta técnica elimina los químicos, materiales sintéticos y lápidas de granito, priorizando sudarios o ataúdes de bambú, mimbre, cartón reciclado o madera no tratada.

Por ejemplo, en España, a partir del dictamen oficial emitido el 5 de febrero de 2013, el uso de recipientes biodegradables cuenta con el respaldo legal para la inhumación y el transporte de féretros.

Este marco normativo impulsó a firmas del sector, como RestGreen, a abastecer el mercado con urnas de cartón cuyos costos varían entre los 100 y 200 euros, cifra considerablemente inferior a las alternativas de madera tradicional.

El residuo invisible de las despedidas tradicionales y la cremación

Los servicios funerarios convencionales generan un severo impacto ecológico debido al embalsamamiento con químicos como el formaldehído, el uso de féretros de madera tratada con metales y la ocupación intensiva de suelos que requieren pesticidas.

Por su parte, la incineración también conlleva un alto costo climático impulsado por su gasto energético: los volúmenes de dióxido de carbono librados por un horno crematorio varían enormemente según su tecnología, pero suelen fluctuar de 240 a 400 kilogramos de CO2 en cada procedimiento, de acuerdo con datos recabados por National Geographic y entidades de la industria sepulcral ibérica.

Como opción menos contaminante frente al fuego surge la acuamación o hidrólisis alcalina —que usa agua y componentes alcalinos a presión—, aunque en España, sin embargo, esta técnica todavía no está autorizada.

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