lunes 03 de agosto de 2026
Entrevista

Andrés González Serrano (FAO): "La desigualdad no es un matiz, es el problema central del sector ganadero"

El oficial de Ganadería, Sanidad Animal y Biodiversidad de la FAO explica los alcances del nuevo Plan de Acción Mundial para la Transformación Sostenible de la Ganadería (GPA), sobre un sector que deberá crecer sin dejar atrás a los países más pobres ni a los pequeños productores.

3 de agosto de 2026 - 19:15

En paralelo, la organización lanzó el Programa Global de Asociación para las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (GPPTAD). Andrés González Serrano, oficial de Ganadería, Sanidad Animal y Biodiversidad de la FAO, detalla en esta entrevista con El Desconcierto los objetivos, las cuatro áreas prioritarias y el impacto esperado en la seguridad alimentaria, la sanidad animal y los pequeños productores.

Por qué el mundo necesita un plan para la ganadería

- ¿Por qué es necesario un plan de acción mundial para la transformación sostenible del sector pecuario?

Hay tres razones que lo justifican. La primera es que la demanda de alimentos de origen animal seguirá creciendo: se proyecta un aumento del 12% hasta 2035, en línea con una población mundial que llegará a 10.000 millones de personas en 2050. Según el informe OECD-FAO Agricultural Outlook 2026-2035, el consumo mundial de carne crecerá cerca de 20% hasta 2050, hasta unas 412 millones de toneladas, con un consumo per cápita cercano a 30 kilos al año.

El 76% de ese incremento se concentrará en países de ingreso medio. El pollo será la proteína animal que más crezca, con dos tercios del aumento total, mientras los lácteos frescos subirán impulsados por India y Pakistán. El consumo de productos acuáticos crecerá mucho menos que en la década anterior, aunque la acuicultura pasará a cubrir el 62% del pescado para consumo humano.

La segunda razón es la desigualdad. La desigualdad no es un matiz, es el problema central. África concentra el mayor crecimiento poblacional con las menores ganancias per cápita: ahí el consumo total de carne sube casi exclusivamente por demografía, mientras el consumo per cápita de pescado retrocede, justo en la región con mayor prevalencia de subalimentación.

En los países de altos ingresos, en cambio, el consumo per cápita se estanca o cae por envejecimiento poblacional y preocupaciones de salud, medioambiente y bienestar animal. Un plan que trate al sector como un bloque homogéneo no puede responder a esta realidad.

La tercera es la vulnerabilidad sanitaria y ambiental. Más de 1.900 millones de personas dependen de la ganadería y la acuicultura, y las pérdidas anuales por enfermedades transfronterizas se estiman entre 50.000 y 330.000 millones de dólares a nivel global. Ese riesgo crece por el comercio de ganado, el cambio climático y la mayor interacción entre fauna silvestre, ganado y personas, mientras los recortes en financiamiento internacional reducen la capacidad de respuesta.

A esto se suma un argumento de gobernanza: hasta ahora la respuesta ha sido fragmentada y reactiva. El GPA aporta un marco común, negociado por los propios países miembros, que evita la duplicación de esfuerzos. Fue solicitado por el Subcomité de Ganadería del COAG en 2024, se construyó con cuatro rondas de consultas y más de 90 conjuntos de comentarios de gobiernos y organizaciones, y fue aprobado en la 30ª sesión del COAG.

Cuatro áreas prioritarias y un instrumento voluntario

- ¿Cuáles son los objetivos de la FAO con este plan y cuáles son sus cuatro áreas prioritarias?

El objetivo general es guiar la transformación sostenible del sector ganadero mundial para que responda al aumento de la demanda sin comprometer la sostenibilidad ambiental, económica y social. El GPA es un marco voluntario, no vinculante y liderado por los países, aplicable a todos los niveles de gobernanza y a todos los sistemas de producción, desde la pequeña hasta la gran escala. No prescribe un modelo único.

La primera área prioritaria es seguridad alimentaria, nutrición y dietas saludables, que se enfoca en la inocuidad de los alimentos de origen animal, su disponibilidad y acceso, y la reducción de pérdidas en las cadenas de suministro. La segunda son mejores medios de vida y crecimiento económico inclusivo, con foco en el acceso equitativo a recursos, empleo digno y la inclusión de mujeres, juventud y pueblos indígenas.

La tercera es la sanidad animal con enfoque de Una Sola Salud, que prioriza la prevención de enfermedades, el uso prudente de antimicrobianos y el bienestar animal. La cuarta es el uso sostenible de recursos naturales, cambio climático y biodiversidad, que abarca el manejo de pastizales, la adaptación climática y la bioeconomía circular.

El instrumento de bajada son los Planes Nacionales de Acción, que cada país desarrolla según su propio contexto: el GPA no se implementa directamente, se traduce a nivel nacional o regional.

Seguridad alimentaria: producir más no basta

- ¿Cómo se busca mejorar la seguridad alimentaria?

La primera área prioritaria se enfoca completamente en esto. Sin inocuidad de los alimentos de origen animal terrestre no hay seguridad alimentaria: un alimento disponible pero no seguro no constituye acceso efectivo. Es además la vía por la que la seguridad alimentaria se conecta con la salud pública y el enfoque de Una Sola Salud.

Los datos del informe FAO-OCDE muestran que producir más no basta si la producción no crece al ritmo de la población ni llega a quienes la necesitan. Por eso el resultado esperado es mayor disponibilidad y acceso, especialmente para poblaciones vulnerables. Los alimentos de origen animal aportan nutrientes críticos como vitaminas, minerales y proteínas de alta digestibilidad, y el GPA busca que las decisiones de política y consumo se apoyen en evidencia.

La reducción de pérdidas y desperdicios es clave para recuperar productos disponibles sin aumentar la presión ambiental. Un dato relevante: América Latina y el Caribe es la región con la dieta sana más cara del mundo, pero a diferencia de otras regiones, donde la proteína animal es lo más caro, aquí son las verduras y vegetales los componentes más costosos de una dieta saludable.

Sanidad animal: de la reacción a la prevención sostenida

- ¿Cómo se busca mejorar la sanidad animal?

Hay que distinguir dos planos: el marco, que es el área prioritaria 3 del GPA, y el mecanismo operativo, el GPPTAD. El área prioritaria 3 prioriza la prevención y control de enfermedades animales, con sistemas de vigilancia para enfermedades transfronterizas y zoonóticas; el uso prudente de antimicrobianos, que conecta con la lucha contra la resistencia antimicrobiana; y el bienestar animal como práctica generalizada.

El enfoque de Una Salud da coherencia a estas tres dimensiones y se articula con la alianza cuatripartita entre la FAO, la Organización Mundial de la Salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Mundial de Sanidad Animal.

El GPPTAD es el vehículo operativo. Su premisa es pasar de un modelo reactivo, de proyectos aislados que responden a cada crisis, a un sistema de prevención y control progresivo, sostenido en el tiempo y basado en responsabilidad compartida entre países, organismos internacionales, banca de desarrollo y sector privado. Fue lanzado a mediados de julio de 2026 y cubre enfermedades prioritarias como la influenza aviar de alta patogenicidad, la peste porcina africana, la fiebre aftosa, el gusano barrenador del ganado y la resistencia antimicrobiana.

El programa propone cinco áreas técnicas: prevención y control progresivo mediante bioseguridad y vacunación; vigilancia digital y alerta temprana; preparación y acción anticipatoria basada en riesgos; intervención coordinada ante emergencias; y legislación y modelos de financiamiento que sostengan la inversión.

La gobernanza opera en tres niveles: nacional, con plataformas lideradas por cada país y la FAO como facilitadora; regional, con centros de coordinación transfronteriza; y mundial, con un mecanismo de coordinación gestionado por un comité directivo. El financiamiento es voluntario y escalonado según la capacidad de cada país.

Pequeños productores: acceso, resiliencia y protección del patrimonio

- ¿Cómo pueden beneficiarse los pequeños productores con esta estrategia?

El GPA se aplica a todos los sistemas de producción, desde la pequeña hasta la gran escala. Busca cerrar brechas de acceso a recursos, financiamiento y mercados, con énfasis en mujeres, juventud y comunidades indígenas, reconociendo que el problema del pequeño productor rara vez es solo técnico: es de acceso a activos, crédito y canales de comercialización.

También apunta a mejorar la resiliencia y la eficiencia productiva, protegiendo el margen del productor y reduciendo al mismo tiempo la huella ambiental, y a formalizar y dignificar el empleo en un sector que requiere mucha mano de obra.

A nivel nacional, esto se concreta en mecanismos de financiamiento mixto público-privado para productores que no califican a crédito comercial; investigación que incorpore el conocimiento tradicional; servicios de extensión con herramientas digitales adaptadas culturalmente; desarrollo de capacidades individuales y organizacionales; y comunicación orientada a redes juveniles y asociaciones de productores.

La sanidad animal es, en este contexto, protección directa del patrimonio del pequeño productor. Para un pequeño productor, un brote no representa una pérdida de margen sino la pérdida de, probablemente, todos sus animales. La bioseguridad, la vacunación y la alerta temprana protegen su activo principal.

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