Un proyecto regional que trabaja desde 2024 en la reducción de emisiones de metano en el cultivo del arroz presentó sus primeros resultados técnicos tras dos años de ejecución. Representantes de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Costa Rica y Uruguay participaron en el "Encuentro Regional de Arroz Sostenible: Resultados y Proyección Regional", realizado en dependencias del INTA en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, Argentina.
Encuentro Regional de Arroz Sostenible: Resultados y Proyección Regional.
La iniciativa, denominada "Transición hacia una producción de arroz sostenible y baja en emisiones de metano en Latinoamérica", es coordinada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con liderazgo de la representación de Chile y financiamiento del Global Methane Hub.
Su ejecución técnica involucra a institutos nacionales de investigación agrícola de Brasil, Chile, Ecuador y Uruguay, y comenzó en marzo de 2024 con el objetivo de acelerar la adopción de prácticas y tecnologías que mitiguen las emisiones del cultivo bajo inundación, uno de los principales desafíos climáticos del sector arrocero.
¿Cuánto metano se logró reducir en los ensayos?
De acuerdo con los antecedentes compartidos por las delegaciones, los ensayos de campo mostraron reducciones de entre 25% y 85% frente a las prácticas tradicionales, según las condiciones y estrategias de manejo evaluadas.
Entre las medidas probadas destacan la rotación de cultivos, sistemas de cero o reducido laboreo, distintas modalidades de riego, preparación anticipada de suelo y el uso de nuevos cultivares.
En Brasil, el investigador de la UFRGS Cimelio Bayer lideró ensayos en Rio Grande do Sul y Santa Catarina —estados que concentran más del 80% del arroz del país— donde la rotación con soja o maíz logró reducciones de hasta 85% de metano.
En paralelo, Karla Cordero, investigadora de INIA Chile, presentó el sistema "Arroz Climáticamente Inteligente", que reemplaza la inundación continua y, junto a la variedad Jaspe FL INIA, alcanzó reducciones de entre 87% y 97% en dos temporadas.
Los avances de Ecuador y Uruguay
Marcelo Castro, consultor de IICA Ecuador, explicó que la siembra directa mecanizada emitió prácticamente 99% menos metano que el trasplante manual, un hallazgo con potencial de recomendación inmediata para el sector.
Por su parte, Álvaro Roel, investigador de INIA Uruguay, presentó los drenajes estratégicos del suelo, que redujeron entre 32% y 64% las emisiones en ensayos experimentales y entre 34% y 36% en predios de productores reales, sin afectar el rendimiento.
El papel de Chile en la coordinación regional
La coordinación del proyecto ha sido liderada desde la Representación del IICA en Chile, a cargo de Fernando Barrera, coordinador técnico, e Isabel Martínez, consultora en extensión agrícola y cambio climático. "Después de dos temporadas ya no estamos hablando solamente de hipótesis, sino de información generada en terreno que demuestra que existen alternativas reales para disminuir las emisiones del arroz", comentó Barrera.
Martínez, en tanto, subrayó que el desafío de la siguiente etapa es "acercar este conocimiento a los productores, demostrar que las prácticas son compatibles con sus realidades y construir las capacidades necesarias para que la reducción de emisiones tenga también beneficios productivos y económicos".
El encuentro marcó además el lanzamiento oficial del proyecto en Argentina, país que replicará la iniciativa con un componente adicional: el estudio del bioma del suelo. Lucrecia Bonell, de INTA, indicó que el desafío es "avanzar desde la experimentación hacia la validación a escala productiva de estrategias que permitan reducir las emisiones de metano sin comprometer el rendimiento ni la eficiencia del sistema".
En la misma línea, Carolina Pivetta, coordinadora técnica de IICA Argentina, afirmó que "la cooperación regional nos permite no partir de cero, sino construir sobre la experiencia ya validada por otros países".
Con estos antecedentes, la próxima etapa del proyecto buscará escalar las prácticas validadas hacia una adopción masiva entre productores, además de avanzar en sistemas de medición, reporte y verificación que permitan vincular estas reducciones con financiamiento climático y mercados de carbono.