jueves 17 de septiembre de 2026
Minería

Aves, salares y monitoreo continuo: la protección de la biodiversidad en los ecosistemas frágiles del desierto

La empresa Novandino Litio implementa programas permanentes de seguimiento de fauna y microorganismos para evaluar el estado del ecosistema altoandino donde opera.

17 de septiembre de 2026 - 10:00

El desierto de Atacama alberga uno de los ecosistemas hiperáridos más frágiles del planeta. En el corazón de esa cuenca, los salares sostienen una biodiversidad adaptada a condiciones extremas de radiación solar, alta salinidad y escasez hídrica, un equilibrio que hoy se vincula directamente a la actividad minera del litio.

En ese contexto, Novandino Litio ha estructurado programas de seguimiento biológico y ambiental orientados a evaluar de forma continua las variables críticas del entorno donde despliega su operación.

El rol de los flamencos y las microalgas en el equilibrio del salar

El equilibrio ecológico de la cuenca depende en gran medida de las dinámicas hídricas de las lagunas salobres. En esos humedales altoandinos habitan especies como el flamenco andino (Phoenicoparrus andinus), el flamenco de James (Phoenicoparrus jamesi) y el flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis), aves catalogadas como vulnerables cuyo éxito reproductivo depende de la disponibilidad de microalgas y diatomeas bentónicas.

Estos microorganismos, a su vez, funcionan como bioindicadores del estado de salud del sistema. Por eso, su seguimiento constante permite advertir variaciones hidrológicas o fisicoquímicas antes de que afecten a la fauna que depende de ellos.

¿Cómo funciona el monitoreo ambiental de Novandino Litio?

De acuerdo con la información entregada por la compañía, sus planes de monitoreo se organizan en tres líneas de trabajo. La primera corresponde al seguimiento de avifauna, con protocolos de conteo sistemático de las tres especies de flamencos y otras aves acuáticas migratorias, orientados a medir dinámicas poblacionales, épocas de nidificación y disponibilidad de hábitat.

La segunda línea consiste en estudios hidrobiológicos que muestrean periódicamente la composición del fitoplancton y las comunidades extremófilas presentes en la costra de sal y en los cuerpos de agua salobre. La tercera integra redes de monitoreo hidrogeológico, que correlacionan el estado del recurso hídrico y las salmueras con la disponibilidad de alimento y refugio para la fauna local.

Estas tres dimensiones —avifauna neotropical, microbiota de salar y dinámica hídrica— se traducen en indicadores concretos: abundancia y éxito reproductivo de las aves, biomasa y diversidad microbiana, y niveles piezométricos y de salinidad de las lagunas.

Tecnologías que respaldan los programas de seguimiento

La compañía indica que integra sensorización remota, fotogrametría y análisis molecular de la microbiota para construir modelos predictivos que anticipen alteraciones ecosistémicas. Esta información alimenta, además, la adopción de tecnologías extractivas como la extracción directa de litio, conocida como EDL, y la reinyección de salmueras, orientadas a reducir la extracción de agua continental.

El uso de estas tecnologías se enmarca en un proceso más amplio. En abril de este año, la Comisión de Evaluación Ambiental de Antofagasta aprobó un plan de la compañía para reducir en 50% la extracción de agua y salmuera en el Salar de Atacama respecto de los límites fijados en 2006.

Paralelamente, Novandino Litio evalúa ante el Servicio de Evaluación Ambiental su proyecto Salar Futuro, que contempla una inversión de US$3.000 millones para extender la operación hasta 2060 mediante evaporación forzada, separación por membranas y extracción directa de litio.

Ese proyecto, según su resumen ejecutivo, plantea eliminar de forma progresiva la extracción de agua continental y reemplazarla por agua recuperada del propio proceso productivo, además de fortalecer los programas de monitoreo ambiental y control hidrogeológico en la cuenca.

En ese marco, la compañía sostiene que la continuidad de la industria del litio en el Salar de Atacama está supeditada al conocimiento y la protección activa de su biodiversidad, en momentos en que la demanda global de este mineral, clave para la transición energética, continúa en aumento.

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