Un soldador denunció que su supervisor lo trataba de “llorón” y “niñita” y decía que los jóvenes actuales no eran “machos recios como los de antes, sino puros llorones”. El Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago estableció que sufrió hostigamiento laboral y que posteriormente fue despedido como represalia por sus denuncias.
Según se puede apreciar en el fallo judicial, el trabajador se había reincorporado a Exploration Drill Master SpA en abril de 2024.
Según el fallo, su supervisor ejerció una “constante y desproporcionada persecución y presión laboral y psicológica”, mediante humillaciones públicas y un control hostil y selectivo de sus descansos.
Otro episodio ocurrió mientras realizaba trabajos de soldadura sobre una maquinaria. El supervisor le exigió utilizar un “coleto” de cuero sobre su traje completo de protección.
Testigos declararon que el prevencionista de riesgos consideró innecesaria y peligrosa esa instrucción por el riesgo de atrapamiento con mangueras.
En octubre de 2024, trabajadores denunciaron malos tratos ante una jefatura y el afectado informó su situación a Recursos Humanos.
Posteriormente acudió a la Inspección del Trabajo y fue derivado a la Mutual de Seguridad, donde recibió una licencia de siete días por estrés laboral y tratamiento con psicofármacos. También presentó una denuncia bajo la Ley Karin.
El 12 de diciembre de 2024, la empresa lo despidió por necesidades de la empresa, argumentando una disminución de proyectos.
¿Qué decidió el Juzgado de Letras del Trabajo?
Sin embargo, el tribunal estableció que un día antes el mismo supervisor había publicado en Facebook un aviso buscando soldadores y armadores. La compañía tampoco presentó antecedentes contables, financieros o técnicos que acreditaran la supuesta baja de proyectos.
El juez Nicolás Martínez Núñez concluyó que la desvinculación buscó castigar al trabajador por denunciar los maltratos ante la Inspección del Trabajo y Recursos Humanos, calificando el despido como el “colofón del patrón de hostigamiento”.
El Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago acogió la tutela laboral y ordenó a Exploration Drill Master SpA pagar $10.783.336 de indemnización especial y $2 millones por daño moral. Además, fijó $1.278.333 en costas personales.