En la primera vuelta del domingo 4 de octubre, el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, una diferencia de unos 2,2 millones de sufragios. De 45 años, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro encabezó la candidatura de la derecha ante la inhabilitación de su padre, condenado en 2025 por la trama golpista de 2022. Lula, de 80 años, busca en tanto un cuarto mandato.
El mismo estudio identifica otras reservas clave en suelo brasileño: el 26% de las mundiales de grafito, más del 90% de las de niobio, el 12% de las de níquel y el 5% de las de litio.
Por esa razón, en los últimos meses varios gobiernos se han acercado a Brasilia. Junto con Estados Unidos, la administración de Lula abrió conversaciones sobre el tema con la Unión Europea, India y Alemania. El pasado 20 de abril, durante la visita oficial del mandatario brasileño a Hannover, el canciller alemán, Friedrich Merz, le ofreció cooperación: "Alemania está preparada para apoyar a Brasil con know-how tecnológico para ampliar nuestras relaciones".
Sin embargo, Lula puso condiciones. En esa misma ocasión, aseguró que su gobierno "no aceptará ningún modelo que reduzca nuestro país a la mera extracción de recursos para satisfacer una demanda externa".
El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva con la bandera nacional tras votar en un colegio electoral en la ciudad de São Bernardo do Campo (Brasil). EFE/ Sebastião Moreira
Firma respaldada por Washington compró única mina de tierras raras de Brasil
El mismo 20 de abril, USA Rare Earth, empresa apoyada por la administración de Donald Trump, anunció la compra de Serra Verde, la única compañía que produce tierras raras a escala comercial en Brasil, por cerca de US$2.800 millones. De acuerdo con el medio brasileño Agência Pública, el trato incluye el compromiso de destinar el 100% de su producción a Estados Unidos durante 15 años.
La operación contempló un pago de US$300 millones en efectivo y el traspaso de 126,9 millones de acciones de la firma estadounidense. Meses antes, en enero, el Departamento de Comercio de Estados Unidos había firmado con USA Rare Earth una carta de intención por hasta US$1.600 millones en financiamiento para levantar una cadena de suministro propia de tierras raras pesadas e imanes.
Serra Verde opera desde 2024 la mina Pela Ema, en Minaçu, estado de Goiás, un yacimiento rico en tierras raras pesadas como el disprosio, el terbio y el itrio. "Es un activo único en su clase y el único productor fuera de Asia capaz de suministrar las cuatro tierras raras magnéticas a gran escala", destacó la entonces directora ejecutiva de USA Rare Earth, Barbara Humpton.
La compra se concretó en septiembre, días después de que el Congreso aprobara la ley de minerales críticos, que crea un consejo encargado de autorizar operaciones en el sector. Con todo, la norma no se aplicaría de forma retroactiva a la transacción.
La ley también generó reparos entre las organizaciones indígenas. Ricardo Terena, coordinador del Departamento Jurídico de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), reconoció ante France 24 que se trata de una norma "muy importante en un tema que cada vez necesita más una regulación específica". Sin embargo, advirtió que "no proporciona límites que garanticen la preservación del medio ambiente o la consideración de las comunidades indígenas, los territorios quilombolas y las comunidades tradicionales en Brasil".
La minera presenta su operación como de bajo impacto, porque lava la arcilla con una solución de agua y sal. Aunque, un informe de la Secretaría de Medio Ambiente de Goiás (Semad), revelado por Agência Pública, detectó en cambio metales pesados y turbidez por sobre los límites legales en los arroyos de la zona, y recomendó multar a la empresa con 12,5 millones de reales. La compañía respondió que trabaja con los reguladores para resolver esas observaciones.
Flavio Bolsonaro y el Escudo de las Américas
Mientras ese debate sigue abierto, el candidato del PL apuesta por un alineamiento directo con Washington. Así lo formalizó en una transmisión en redes sociales: "Brasil formará parte del Escudo de las Américas a partir del año que viene". La iniciativa de seguridad, impulsada por la administración Trump, la suscriben Estados Unidos y otros 14 países de la región, entre ellos Chile.
En la misma línea, culpó a Lula de que el país quedara fuera de la instancia: "¿Por qué Brasil no está? Porque hay un presidente de la República que es condescendiente con los bandidos, que considera que todo está bien".
Aunque el objetivo declarado del Escudo es combatir el crimen organizado, su declaración incluye un pilar económico con compromisos sobre control de inversiones y cadenas de suministro de minerales críticos.
Lula, por su parte, sostuvo que su gobierno no "tercerizará" la defensa de sus fronteras: "No necesitamos portaviones vigilando nuestras aguas".
Las diferencias entre ambos también alcanzan el modelo de explotación. Un gobierno de Flávio Bolsonaro apuntaría a acelerar los proyectos y atraer capital extranjero. En cambio, la política de Lula promueve el procesamiento local y contempla mecanismos de control ante la participación significativa de empresas extranjeras. Actualmente, la mitad de las solicitudes de concesión para extraer tierras raras corresponde a filiales de mineras extranjeras o asociadas a ellas, sobre todo de Australia, Estados Unidos y Canadá.
El senador Flávio Bolsonaro ofrece declaraciones luego de conocer los resultados oficiales de los comicios celebrados este domingo, en Brasilia (Brasil). Bolsonaro y Lula da Silva disputarán la Presidencia en una segunda vuelta electoral el próximo 25 de octubre. EFE/ Andre Borges
El rol de Brasil en la disputa entre Estados Unidos y China
De fondo está la hegemonía de China en el mercado de estos minerales. "El Medio Oriente tiene petróleo. China tiene tierras raras", afirmó en 1992 el exlíder chino Deng Xiaoping. Hoy, según la Agencia Internacional de Energía (AIE), Pekín lidera la refinación de 19 de los 20 minerales estratégicos vinculados a la energía, con una participación promedio cercana al 70%.
Para el analista internacional de la Universidad de Chile Gilberto Aranda, la pugna entre ambas potencias es "una competencia geopolítica donde las tierras raras son solo un capítulo". En ese escenario, en conversación con El Desconcierto explicó que Estados Unidos busca "asegurar preferencialmente las cadenas de suministro de tierras raras y otro tipo de minerales como el litio".
Por eso, a juicio del académico, el balotaje brasileño no es indiferente para Washington. Trump "apuesta a uno de los candidatos" que le asegura el suministro "de forma mucho más llana" que el Brasil de Lula, más apegado a "la tradición de autonomía y diversificación de apuestas" que le impide quedar alineado con un solo comprador.
Según Aranda, esa estrategia responde a la experiencia de la guerra arancelaria de 2025, cuando las alzas cruzadas de tarifas se volvieron "desastrosas para ambos".
En ese pulso, las tierras raras fueron la principal carta de Pekín. En 2025, China restringió sus exportaciones y Trump respondió con la amenaza de un arancel adicional de 100%. La tensión se descomprimió en octubre, cuando ambos mandatarios acordaron en Busan, Corea del Sur, una tregua: China suspendió los controles y Estados Unidos rebajó sus aranceles.
Esa tregua se prorrogó hasta el 10 de enero de 2027, aunque la visita de Estado de Xi Jinping a Washington, en septiembre, terminó sin acuerdos de fondo sobre tierras raras. Ambos podrían volver a reunirse en la cumbre de APEC, el 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, China.
En ese escenario de treguas, sostuvo Aranda, Estados Unidos busca "ganar terreno" entre los socios comerciales de China, como Brasil y Chile, cuyo principal comprador es el gigante asiático.
Así, ante Pekín, que "está dispuesto a irse hasta el final en el enfrentamiento comercial", el analista identifica otra vía de presión. "La forma de (…) hacer más vulnerable a China es precisamente actuando sobre socios que pueden también suministrar el mismo tipo de insumos", concluyó.