Tras los resultados de la primera vuelta para las elecciones presidenciales de Brasil, comienzan los análisis sobre lo que significaría un gobierno del conservador Flavio Bolsonaro para los ecosistemas del país, y las consecuencias climáticas globales.
Una de las principales preocupaciones es la minería ilegal y deforestación para ganadería en la Amazonía; una selva que actúa como pulmón del mundo y que se está acercando a un punto de inflexión que podría transformar el clima a escala global.
Incluso bajo gobiernos de izquierda con una marcada preocupación ambiental como el de Lula Da Silva, la explotación y la minería ilegal en la Amazonía han continuado aunque en menor medida que bajo gobiernos como el de Jair Bolsonaro, padre del actual candidato, y cuyas políticas ambientales su hijo ha prometido retomar.
Entre 2019 y 2022 bajo el gobierno de Jair Bolsonaro las tasas de deforestación de la Amazonía alcanzaron cifras récord mientras se desmanteló la institucionalidad ambiental con desfinanciamiento de organismos fiscalizadores.Con un triunfo de Flavio, 95% de la selva quedaría bajo gobiernos de derecha.
Tierras Raras y Estados Unidos
Otra presión sobre los ecosistemas de Brasil, especialmente sobre la mata atlántica es la promesa de Flavio Bolsonaro de sumar el país al Escudo de las Américas, donde uno de los principales objetivos de Estados Unidos es consolidar su cadena de suministro de tierras raras y otros minerales críticos que sirven para la transición energética y para sistemas de armas y defensas en carrera con China.
Brasil aloja las segundas reservas de tierras raras más grandes del mundo después de China y el país ya vive un boom en solicitudes de concesiones mineras para extraer estos elementos. La mitad de las solicitudes son presentadas por filiales de mineras extranjeras o asociadas a ellas, sobre todo de Australia, Estados Unidos y Canadá.
La extracción de estos minerales presenta riesgos ambientales tanto por su uso intensivo de recursos como agua y energía, como por su uso de químicos y otros elementos contaminantes que se filtran a los suelos y aguas. Aunque existen tecnologías para mitigar los impactos, no hay mucha evidencia sobre su efectividad en proyectos reales para ecosistemas de América Latina.
Lula y Bolsonaro
En Brasil, las solicitudes de exploración coinciden en gran parte con asentamientos rurales de campesinos, en una zona del país altamente intervenida que han visto disputas históricas entre los campesinos familiares y la acaparación de tierra, la minería de oro, la ganadería extensiva, los cultivos de soya y el uso de pesticidas.
Un triunfo de Flavio Bolsonaro significaría acelerar estos proyectos y atraer más capital extranjero para inversiones. El enfoque de Lula Da Silva también está por extraer, aunque potenciando la industria local para procesar tierras raras y fabricar elementos entregando valor agregado para que los ingresos no solo dependan de la extracción y exportación de la materia prima.
La política de Lula propone la convivencia de capital local y extranjero pero con mecanismos de control ante cambios societarios o participación significativa de empresas extranjeras en proyectos de minerales críticos.