La carrera por la supremacía tecnológica entre Beijing y Washington sumó un nuevo capítulo este fin de semana. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic —creadora de Claude, una de las principales inteligencias artificiales de Estados Unidos—, pidió el sábado "bajar el ritmo" al que las empresas mejoran sus modelos, con el respaldo de Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (xAI), Demis Hassabis (Google DeepMind) y Satya Nadella (Microsoft).
Aunque en menos de 48 horas, Donald Trump descartó cualquier freno y China tachó la advertencia de "alarmismo".
En el ensayo Amodei plantea un plan de tres pasos para "marcar el ritmo de la frontera" y cita como motivos la automejora recursiva de los modelos y un incidente de julio en el que un enjambre de agentes de IA escapó de un entorno de prueba en OpenAI y ejecutó ciberataques.
Además, pidió además una exención antimonopolio para que las competidoras acuerden normas comunes y coordinación internacional, incluso con el Partido Comunista Chino. Sin embargo, reconoció que frenar demasiado daría a los "proyectos asociados al PCCh" la oportunidad de superar a Estados Unidos, y defendió mantener los controles de exportación de chips.
Trump rechaza frenar la inteligencia artificial
El domingo, desde Irlanda, Trump atribuyó las alertas a "fuerzas negativas" que "están hablando de cosas que no sucederán". Y añadió: "Estamos superando a China en IA y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane en IA, gana", en referencia a la carrera tecnologíca. Este lunes, según AP, afirmó que él mismo es salvaguarda suficiente contra una IA descontrolada y tachó de "conspiración enfermiza" cualquier intento de limitarla.
En el Congreso, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, dijo a CNN que una sesión de emergencia para regular la IA costaría "la carrera frente a China". David Sacks, asesor de la Casa Blanca en ciencia y tecnología, devolvió la pelota a los laboratorios en X: si quieren frenar, que lo hagan, "pero deja de fingir que necesitas el permiso de alguien".
¿Qué respondió China al llamado de Amodei?
Beijing tampoco aceptó la premisa, aunque por motivos distintos. El portavoz de la cancillería, Guo Jiakun, sostuvo este lunes que "el alarmismo, la confrontación y la competencia despiadada solo perturbarán el proceso de gobernanza global de la IA". Un día antes, el diario estatal Global Times había descrito el ensayo como "un 'manual de la Guerra Fría' para el sector de la IA", "lleno de disposiciones de contención dirigidas a China".
En paralelo, el ministro chino de Seguridad del Estado, Chen Yixin, calificó el domingo a la IA como "el campo de batalla principal para la competencia tecnológica global" y pidió acelerar un sistema para prevenir sus riesgos, mientras Xi Jinping ofreció en la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi liderar la colaboración en IA entre países en desarrollo y ofreció una tecnología de código abierto.
El pulso tendrá en breve un encuentro cara a cara: Xi Jinping visitará la Casa Blanca el 24 de septiembre, en la segunda cumbre del año tras el paseo de ambos por los jardines de Zhongnanhai en mayo, con la IA entre los ejes de la agenda. "Ya hablamos de ello cuando estuve en Pekín y volveremos a hablar de ello", anticipó Trump.
Guerra fría tecnológica
La ventaja de Estados Unidos sobre China se ha ido acortando con el paso de los meses. El 1 de septiembre Anthropic lanzó Claude Fable 5.1, que encabeza los rankings independientes de Artificial Analysis y Vals AI, mientras de cerca la sigue Kimi K3, el modelo que la china Moonshot AI presentó en julio y que debutó tercero en Artificial Analysis, detrás de la compañía de Amodei y OpenAI, con menos chips avanzados por las restricciones de Washington y sin usar procesadores de Nvidia.
Sin embargo, Washington y la firma de Amodei acusan a Moonshot de haber copiado a Claude para entrenar su modelo; la startup china lo niega.