sábado 29 de agosto de 2026

¿Qué significa ser un electroestado?

El electroestado es una enorme fuente de empleos técnicos de calidad, precisamente aquellos que tanto necesita nuestro país.

29 de agosto de 2026 - 07:00

Durante tres semanas he planteado que Chile tiene las condiciones naturales para transformarse en un electroestado; que existe una disputa entre el petróleo y la electricidad a nivel mundial, que la electricidad está dibujando un nuevo mapa del poder mundial y que una transformación de esta magnitud requiere del liderazgo insustituible del Estado. Pero queda la pregunta fundamental: ¿qué significa realmente ser un electroestado?

No significa solamente llenar el desierto de paneles solares o almacenar electricidad en gigantescas baterías. Significa organizar progresivamente nuestra vida cotidiana y nuestra economía alrededor de electricidad limpia, abundante y barata.

En el corto plazo, un electroestado se traduce en bienestar. La abundancia eléctrica debe llegar a los hogares mediante menores costos y nuevas formas de consumir. Australia acaba de comenzar a ofrecer a hogares elegibles tres horas diarias de electricidad gratuita durante las horas de mayor generación solar. La abundancia cambia el paradigma: ya no se trata solamente de producir energía, sino de organizar inteligentemente su consumo.

En el largo plazo, un electroestado es una decisión ambiental. Vivimos en un planeta donde consumimos recursos a una velocidad superior a su capacidad para regenerarlos. Electrificar el transporte, la minería, la industria y nuestros hogares utilizando fuentes renovables significa disminuir la quema de combustibles fósiles, reducir emisiones y contaminación y preservar mejor nuestro patrimonio natural para las futuras generaciones.

Un electroestado se basa en una movilidad que se asienta sobre otros paradigmas. Ciudades con buses, automóviles y vehículos de carga eléctricos; una red nacional de cargadores cercana y accesible; y, sobre todo, desarrollar una extensa red ferroviaria eléctrica para pasajeros y carga. Un electroestado no puede imaginar el transporte del futuro solamente sobre carreteras.

Significa electrificar nuestros hogares: calefacción, agua caliente, cocina y transporte, con el beneficio económico que ello significa y el enorme impacto positivo en salud derivado de disminuir la contaminación intradomiciliaria. Hoy buena parte de la energía residencial chilena todavía proviene de leña y gas; un estudio oficial situó a la electricidad en apenas 25,7% del consumo energético de los hogares.

Significa además ciencia, desarrollo tecnológico y trabajos técnicos. Al decidir avanzar hacia ser un electroestado, nuestras universidades, centros de investigación y empresas deben estar en la frontera mundial desde el diseño de nuevos aparatos de uso doméstico hasta el almacenamiento, redes inteligentes, electrónica de potencia, nuevos materiales, eficiencia energética e inteligencia artificial aplicada a la gestión eléctrica.

No basta con comprar tecnología: debemos aprender a desarrollarla, adaptarla y mantenerla. La transformación requerirá miles de técnicos especializados, electricistas, instaladores, ingenieros, programadores y profesionales. El electroestado es una enorme fuente de empleos técnicos de calidad, precisamente aquellos que tanto necesita nuestro país.

Un electroestado es una red de redes y eso nos conduce a una dimensión más profunda: las redes requieren coordinación, confianza y cooperación.

El petróleo puede cargarse en un barco, un camión o un estanque y llevar su energía prácticamente a cualquier lugar. La electricidad funciona de otra manera. Necesita redes, coordinación, planificación, intercambio permanente entre quienes generan, almacenan, transmiten y consumen.

El petróleo hizo posible una extraordinaria autonomía energética individual. La electricidad nos recuerda que también dependemos unos de otros.

Convertirnos en un electroestado no significa solamente cambiar la fuente que mueve nuestras máquinas. Significa construir una sociedad capaz de comprender que las grandes transformaciones del siglo XXI necesitarán infraestructura compartida, cooperación y propósito común.

Ese es el Chile electroestado que debemos comenzar a construir.

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