jueves 10 de septiembre de 2026
Opinión

Las mujeres no olvidamos ni perdonamos ningún golpe

Las mujeres, a través de nuestras luchas hemos forjado nuestra voz, demandas y organización propias. Tenemos historia y tenemos memoria. Las feministas no olvidamos ni perdonamos ningún golpe.

10 de septiembre de 2026 - 16:45

Mañana,11 de septiembre, se cumplen 53 años del golpe de Estado encabezado por las fuerzas armadas y carabineros, acción militar que inauguró una dictadura que se prolongó por 17 años y que se proyecta hasta nuestros días a través del marco institucional y modelo económico que impuso. Hoy, más de medio siglo después, los amigos de Pinochet y de la dictadura se encuentran en La Moneda. No llegaron a través de tanques ni bombardeos. Triunfaron en las urnas y por eso se dicen “democráticos”.

Sin embargo, las credenciales democráticas del actual gobierno son falsas. Kast y el Partido Republicano integran un movimiento internacional de ultraderecha que se ha reunido en estos días en Santiago de Chile. Son contrarios a los derechos humanos y la igualdad de género. Niegan la existencia de violaciones sistemáticas a los derechos humanos durante la dictadura cívico militar, relativizan el impacto de estos crímenes de lesa humanidad y, según Kast, Pinochet manifestó un compromiso con la democracia al posibilitar la transición iniciada en 1990.

Quienes defienden o justifican la dictadura están dispuestos a reeditarla. La impronta autoritaria de este gobierno ya se deja ver. La reforma constitucional que pretende Kast busca dotar de amplias facultades al presidente de la República, las que se conciben de ejercicio libre, sin contrapeso institucional; suprime derechos fundamentales de quienes son arbitrariamente catalogados como “terroristas”, “vándalos”, o “enemigos de la seguridad pública”. Se trata de una propuesta que rememora el peor de los tiempos y que pretende dejar la Constitución de 1980 peor de lo que ya es. Difícil de imaginar un escenario como este, pero ya lo estamos viviendo.

Si la dictadura militar instaló el orden neoliberal en beneficio de los más ricos, sus amigos, cincuenta y tres años después, vienen a reeditar el neoliberalismo original eliminando derechos sociales, regulaciones medioambientales y derechos laborales por considerarlos una intromisión que frena el libre juego de las fuerzas de mercado. Todo un retroceso. Tal como en dictadura, dejan caer el peso de la crisis económica sobre los bolsillos de trabajadores y trabajadoras, empobreciendo a la gran mayoría de la población. Actualmente, más del 70% de los trabajadores formales tiene ingresos menores a los necesarios para mantener una casa, una familia y un nivel de vida acorde al esfuerzo realizado.

La derecha necesita mentir para avanzar en posiciones de poder. Esta es una práctica tradicional de este sector. “El Mercurio miente” fue la consigna de los estudiantes de la Universidad Católica en el año 1967. En medio de la lucha por la reforma universitaria, este diario, que defendía y continúa defendiendo los intereses de los dueños de Chile, quiso desprestigiar al movimiento estudiantil diciendo que era un vehículo del “marxismo internacional”.

Esta consigna breve y precisa dejó al descubierto la manipulación informativa de la prensa tradicional. La dictadura, por su parte, inventó el Plan Z para justificar sus crímenes y dijo que los detenidos desaparecidos estaban fuera del país. Hoy la ultraderecha utiliza nuevas herramientas para engañar. En la era digital desinforman al país, utilizan fake news y granjas de bots como herramientas para conquistar votos, reemplazan el debate político por el pago a mercenarios de la desinformación. Estas prácticas de guerra sucia, ¿constituyen credenciales democráticas? ¿A quién sirve la ignorancia y la desinformación?

A 53 años del golpe, la ultraderecha en el poder, los amigos de la dictadura, quieren restablecer el orden dictatorial y a nosotras, las mujeres, quieren reconducirnos a la esclavitud doméstica. Si pudieran nos quitarían el derecho a voto y restaurarían la autoridad marital. No pueden, pero lo van a intentar. Nos reprochan las bajas tasas de natalidad. Quieren obligarnos a ser madres y a criar en las peores condiciones. Sin acceso a la vivienda, ni al trabajo, ni al sueldo suficiente y menos aun a una vida libre de violencia. Las mujeres, a través de nuestras luchas hemos forjado nuestra voz, demandas y organización propias. Tenemos historia y tenemos memoria. Las feministas no olvidamos ni perdonamos ningún golpe.

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Patricio Segura Ortiz / Crédito: miradasurtv.cl

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