miércoles 19 de agosto de 2026

La oposición en tiempos de ultraderecha

La oposición debe mostrar un horizonte alternativo que represente una esperanza para los ciudadanos, es su labor principal frente a la ultraderecha.

19 de agosto de 2026 - 05:00

En estos primeros meses del gobierno de ultraderecha del presidente Kast aprobó en el parlamento su denominado proyecto de Reconstrucción Nacional, sugiriendo con este nombre pomposo y falso, que se trata de una iniciativa de interés nacional en su contenido, disfrazando lo que en realidad es su programa económico, ochentero y regresivo.

En este escenario, los partidos y dirigentes de la oposición se han preguntado respecto a su rol como oposición. La pregunta es política y la respuesta también. Un partido político debe ser fiel a sus principios y debe actuar sin oportunismos frente a cualquier gobierno. De allí que la pregunta ¿de qué depende que un partido apoye o no apoye las propuestas de un gobierno?, tiene una respuesta clara: de la cercanía o lejanía de las propuestas con su propia visión de la sociedad. Es el primer elemento para tener presente.

Esa visión de la sociedad le sirve a un partido como pauta para definir su actuar. Bajo este criterio la respuesta opositora a las propuestas será positiva, neutra o negativa. Un partido político sin horizonte de sociedad, sin programa, no distinguirá lo esencial de lo secundario en una propuesta gubernamental y se perderá con más facilidad, y posiblemente negocie aspectos no esenciales o intrascendentes y acaso, será utilizado sin percatarse.

Un ejemplo contundente de nuestra historia es la Reforma Agraria del presidente Frei Montalva en los años sesenta. Siendo los partidos de izquierda opositores del gobierno, votaron a favor del proyecto porque favorecía a los más vulnerables, los campesinos y se acercaba a sus propias propuestas de reforma agraria y a su visión de sociedad. Toda la derecha votó en contra, con el mismo criterio.

Un ejemplo más reciente en el gobierno del presidente Piñera 1, es el proyecto que redujo la Tasa Máxima Convencional en los créditos de la banca y el retail y la tasa de recargo por morosidad, que habían llegado a niveles de usura. Los partidos opositores de izquierda y centroizquierda votaron a favor porque favorecía a los sectores medios sobreendeudados y víctimas indefensas frente a la voracidad financiera.

En la actualidad, con un gobierno de ultraderecha, refundacional, herederos y admiradores de la dictadura, que se propone implementar una política económica regresiva bajando impuestos al gran empresariado, desregulando la economía y las regulaciones ambientales, la situación es muy clara aplicando el mismo criterio de cercanía o lejanía.

La ultraderecha gobernante supera todos los límites de la sana competencia política democrática. Gana elecciones engañando a los electores con el tema de seguridad como su primera prioridad, pero no tenía planes ni medidas concretas como hacía creer. Tampoco tenía previsto el ministro, tuvo que improvisar, lo que fue un fracaso y todos sabemos lo que pasó.

Su proyecto de Reconstrucción Nacional que consta de más de 40 artículos legisla sobre economía, tributación, desregulaciones ambientales, ajustes de gastos y solo dos artículos son materia de la reconstrucción de viviendas por los incendios del verano. El contenido revela su verdadera prioridad, su plan económico regresivo, pero la presentación para el público es tramposa: “reconstrucción nacional”.

Develando el espíritu del gobierno, el ministro de Hacienda señala que el corazón del proyecto no se toca, es decir no está sujeto a diálogo, si se conversa será sobre otras materias no gravitantes. Entonces un partido sin programa como el PDG, entrega sus votos a cambio de unos pañales rebajados de precio y así el proyecto asegura su aprobación. Buen negocio del ministro. Senadores de otro partido, sin bagaje ideológico, se sientan por su cuenta a negociar ingenuamente sobre la invariabilidad tributaria y luego de sesudas conversaciones logran una rebaja irrelevante de 25 a 20 años, que es lo que el gobierno tiene previsto de antemano.

La invariabilidad disminuye también para montos menores de inversión a 15 y 10 años. En un acto de soberbia, que es a la vez un desprecio a los negociadores, el ministro aumenta la rebaja de impuestos de 27 a 22 puntos y no 23, sin molestarse en hablar con los senadores. El gran empresariado está eufórico, para eso puso millones de pesos en la campaña. Una presidenta de otro partido es acusada por parlamentarios de su misma colectividad de estar negociando tras bambalinas, desconociendo acuerdos en contrario del partido. Es decir, desorden, falta de conducción política.

En cualquier ámbito, privado o público, un negociador advertido por la contraparte que lo esencial en disputa no está disponible para ser modificado, no se sienta a negociar porque sabe que solo obtendrá migajas y aparecerá respaldando lo que no quiere respaldar. Políticos con experiencia no debieran tropezar con trampas al descubierto y debieran denunciarlas, segundo elemento a tener presente

Una oposición dividida será siempre una oposición debilitada y por tanto el gobierno siempre intentará dividirla. Los partidos deben dilucidar en conjunto si se justifica recibir una migaja al costo de dividir a la oposición. Tercer elemento a considerar.

Pero hay un cuarto elemento, de largo plazo, que es el más relevante. Una oposición debe presentar alternativas, otras opciones de política pública que si contemplen los intereses de la mayoría y no hacer más ricos a los ricos en una “política del chorreo” que ya conocemos. La oposición debe mostrar un horizonte alternativo que represente una esperanza para los ciudadanos, es su labor principal frente a la ultraderecha.

Hay que explicar que no basta con crecimiento económico si las desigualdades se acentúan, si el progreso no llega a la vida cotidiana, ese es el papel de la oposición, hablar de política. Recordemos que a comienzos de los años 2000 el conflicto político en Chile fue quedando adormecido, guardado en un baúl, los ciudadanos dejaron de percibir alternativas y la diferencia entre izquierda y derecha se desdibujó. Como resultado ganó la derecha la elección del 2009, por primera vez desde la recuperación democrática.

En sintonía con este cuarto elemento, que representa el conflicto político en juego, los centros de pensamiento de oposición deben elaborar contenidos alternativos frente a cada propuesta regresiva de la ultraderecha, en todas las áreas, en forma permanente durante los cuatro años de gobierno, denunciando cada retroceso. A su vez, los partidos políticos deben bajar estos contenidos a su militancia, para que lleguen a los barrios y a las redes sociales, siempre explicando y volviendo a explicar. Este es el quinto elemento.

Por su parte el movimiento social debe hacerse presente en cada retroceso que pretenda la ultraderecha y defender cada derecho amenazado. Ahora se viene la agenda de seguridad del pinochetismo gobernante. La oposición en tiempos de ultraderecha debe prepararse para nuevas trampas. La ultraderecha persigue a delincuentes pero también a manifestantes en las calles.

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