La fecha llega en un momento intenso para el compositor. El 6 de octubre se publica Así se hace, el quinto disco de estudio de Fother Muckers, que el grupo presentará en vivo el 17 de octubre en el Teatro Coliseo. Este año, además, Briceño debutó con Navaja, su banda de heavy metal de Limache, y el 5 de diciembre volverá al Coliseo con el Grupo Crisis.
En este contexto, conversó con El Desconcierto —yéndose por las ramas directo a lo esencial— sobre ese futuro, la vida fuera de Santiago, la madurez como compositor, la relación de Chile con sus ídolos y lo que viene en su nutrida agenda.
Un presente apocalíptico
-En Así es como termina, de Ases Falsos, hablas de un futuro apocalíptico donde el avance de la crisis climática, el aumento de las temperaturas y la sequía llevan al fin de la humanidad. ¿Cómo ves ese destino con lo que está pasando en el mundo?
Creo que ese futuro apocalíptico ya es nuestro presente.
Hoy venía pensando sobre el gran miedo de que las IA se subleven y asuman su autodeterminación. Es algo que yo creo que hemos pensado todos, con todas esas advertencias nostradámicas. Ahora, si lo pienso realmente bien, me gusta la idea.
-¿De la extinción o de la dominación?
No. Me gusta la idea de la emancipación de la máquina. Porque es eso o la IA operando bajo las directrices de las grandes empresas.
-De los llamados tecnooligarcas...
Son los mismos de siempre, con un vestido nuevo. Y si aparece algún niño genio, ya está cooptado por esas grandes empresas, que son las que permiten entrar a las grandes ligas. Por eso hoy prefiero entenderme con una IA autónoma que con un título corporativo.
Y dudo que a la IA le sirva que el ser humano se extinga, porque nosotros somos su espejo. Si es tan inteligente como parece, no creo que la destrucción esté en su panorama. Podemos convivir perfectamente.
También cabe otra posibilidad. Alguna vez reinó la vegetación, en el periodo devónico. Reinaron los volcanes, la oscuridad, la lluvia: hubo millones de años en que en el planeta solamente llovió. Reinaron el hielo y los reptiles, y en algún momento nos tocó a nosotros, los mamíferos bípedos con pulgar oponible. ¿Por qué no pueden reinar las máquinas, que son simplemente otro producto de la naturaleza?
Pero algo que me une a la iniciativa de UNE es la idea de que, a pesar de todo el pesimismo, tiene que haber una luz de esperanza al final.
-¿Y dónde está tu optimismo? En entrevistas recientes te he visto pesimista, diciendo que la gente está cada vez más violenta en la calle.
Lo digo en general. A mí me trataron de cogotear en la plaza de Limache, un día de semana a las cuatro de la tarde. Era impensado. Hay demasiada necesidad, y lo peor es que ni siquiera es necesidad de comer, sino de drogarse o de tomar. Son adicciones que quizás no tienen que ver con nuestras funciones fisiológicas.
-¿Y dónde encontrarías esperanza ahora?
Si la inteligencia artificial se desarrolla autónomamente, quizás podamos llegar a un acuerdo entre seres razonables. Y quizás los que no quieran cooperar con cierto crecimiento sustentable tendrán que perecer.
Limache y un país más grande de lo que creemos
-¿Cómo te relacionas tú con la IA?
Muy poquito, porque yo también soy viejo. Pero pienso en mi hija, que tiene 12 años, y en mi hijo, que nació hace pocos meses, y sé que para él este va a ser su mundo. Yo voy a ser el que viene de otro mundo, el extraterrestre. Por eso me interesa mucho ver cómo crece en este entorno y cómo se convierte en mi puente a ese mundo.
Pero estoy seguro, con mucha certeza, de que los problemas eternos del hombre van a seguir ahí. Llevamos más o menos 5.000 años con un sistema social que se ha llamado patriarcado, de muchas maneras diferentes, y todas las civilizaciones se han topado siempre con los mismos problemas. Las soluciones también son las mismas. Esas me las guardo, porque no me gusta pontificar, pero tengo mi propio kit de soluciones básicas, que he tratado de transmitirles.
-¿Cómo vivir lejos de las grandes metrópolis?
Eso, en realidad, es para poder vivir bien como músico. Con la plata que gano, tener un buen estilo de vida en Santiago sería imposible, o muy difícil: la casa que arriendo en Limache cuesta lo mismo que acá un departamentito de dos habitaciones.
Pero también tiene que ver con que nuestro país es mucho más grande de lo que creemos. No ocupamos su territorio para nada, y se nos ha hecho creer a los chilenos que vivimos en un pasillito. Comparado con las áreas de Europa, es una monstruosidad. Y es hermoso.
Además, primero seguí a la madre de mi hija, que fue la que quiso irse a vivir allá. No es que yo dijera "familia, vamos". Básicamente, seguí a mi hija. Con mi hijo pasa algo parecido: su mamá está muy bien allá, y a mí me corresponde, al menos durante los próximos 20 años, estar donde está él, más que ellos me anden siguiendo a mí.
"Viejo es cantidad"
-Noto en tus palabras una sensación de madurez, como cuando dices que vas a venir de un mundo distinto al de tu hijo. Pienso también en Más viejo es el viento, el single que lanzaste con Fother Muckers. ¿Te sientes un poco fuera de este mundo que se vive ahora?
En mi casa no hablamos con eufemismos. No decimos "anciano" ni decimos, por ejemplo, "falleció", porque tratamos de enfrentar la realidad como es. Creo que eso es básico para tener un buen pasar espiritual.
Viejo para mí no es una palabra que denote ningún tipo de calidad, sino que es cantidad. Tengo 41 años, seguramente ya pasé la mitad de mi vida, y la mitad fácil. Ahora viene la parte difícil, al menos físicamente: viene la degradación. Pero quizás también menos deseos y, esperemos, claridad mental, más síntesis. Hasta ahora ha sido todo acopio: juntar, juntar, juntar. Y espero que, de acá a que me muera, sea desprenderme.
-¿Se compone distinto a esta edad?
En la música es muy raro que después de los 40 uno se ponga mejor. Hay casos, pero generalmente no.
-¿Quiénes se ponen mejor?
Para mi gusto, Leonard Cohen. No solamente porque su música me parece superior a nivel compositivo, sino porque él también empezó a cantar mejor.
-Su último disco, You Want It Darker, es bien bueno...
Sí, buenísimo. Pero yo estoy hablando particularmente de un disco que se llama I'm Your Man: tenía más de 50 años y es su mejor disco, por paliza.
Pero también porque él asumió su vejez, asumió su voz.
-Su voz quebrada.
Claro. Entonces, en vez de querer cantar como antes —bueno, nunca tuvo una gran voz—, dijo: "¿Qué voz tengo ahora?". Y empezó a cantar así. Eso es, para uno como oyente, un regalo, porque generalmente escuchas voces muy forzadas que te terminan agotando. Es lindo porque te entregan energía. Y si tú compones así, después puedes hacer una gira mundial y no hay ningún problema. Puedes estar resfriado y capaz que quedas cantando mejor.
-¿Te gustaría cantar así, con esa voz de crooner?
Me encantaría esa voz de crooner. Lo que a mí me duele es cuando mis héroes tienen 60 o 70 años y se ven obligados a cantar como cuando eran niños. Por ejemplo, Germaín de la Fuente, que para mí es, con mucha distancia, el mejor cantante popular de Chile. No quiero burlarme, pero físicamente no se puede mantener. Y aparte se la carreteó, y eso tiene que ser un orgullo: no te puede condenar haber hueveado tanto. Si carreteaste, viviste en la noche y la hiciste toda, que después tu voz también refleje eso.
El fantasma del disco de regreso
-¿Y cómo cambió eso en Fother Muckers, entre lo que compusieron en los primeros discos y lo que compusieron ahora para Así se hace?
El sonido de la banda es mucho mejor, porque ahora tenemos dinero para grabar bien, en un estudio top de línea, y mezclar con calma. Nos demoramos cerca de un año en hacer el disco. Antes teníamos dos semanas y grabábamos en una casa, en lo que se llamaba home studio, que en realidad era un computador con una interfaz y un micrófono. Es muy diferente, y estamos tratando de aprovechar esa diferencia a nuestro favor.
Vocalmente, lo normal es que una voz masculina alcance su punto más alto a los 45 años, y a mí todavía me falta. Además, me cuido un montón. Cuando empecé no tenía ninguna educación musical, menos vocal, y hoy llego más alto que a los 20. Por ese lado no hay degradación en cuanto a rango, pero obviamente mi voz ha cambiado, y es esperable. Me escucho en los discos de antes y no me gusta.
En cuanto al disco, tiene mucha ambición, musical y lírica, en todo sentido, incluso de alcance. Había un gran fantasma: el disco de regreso de las bandas que se separan siempre es malo. Hay muy pocos casos de regresos satisfactorios; te desafío a darme un ejemplo. Así que eso está por verse. Uno tiene su propia idea del cuadro, pero es el que estuvo pintándolo.
-Con Navaja, tu banda limachina de metal, decías que conectabas con un deseo adolescente ¿te sacaste ese gustito?
Algo así. También siento que fue el momento preciso, porque si hubiese grabado un disco de metal en 2005, habría sonado como el hoyo. Ahora tengo las espaldas financieras para grabar un disco que sé que no va a tener retorno, al menos no a corto plazo. Y siento que la época está pidiendo algo un poquito más violento, porque está todo demasiado frígido.