jueves 01 de octubre de 2026
Opinión

¿Estamos formando para empleos del pasado o del futuro?

No podemos permitir que la transformación tecnológica genere una nueva brecha de exclusión. Si el mundo del trabajo está cambiando, la formación y la inclusión también deben hacerlo.

1 de octubre de 2026 - 08:45

La conversación sobre inteligencia artificial y futuro del trabajo suele concentrarse en una pregunta: ¿cuántos empleos desaparecerán? Sin embargo, hay otra que debiera preocuparnos aún más: ¿estamos preparando a las personas para los empleos que vienen?

Esta pregunta es especialmente relevante cuando hablamos de personas con discapacidad.

Chile ha avanzado en inclusión laboral. La legislación ha permitido generar mayores oportunidades de acceso al empleo, pero la inclusión no puede reducirse al cumplimiento de una cuota. El verdadero desafío es que las personas con discapacidad accedan a una formación pertinente, desarrollen sus capacidades y encuentren oportunidades reales de incorporación, permanencia y crecimiento en el mundo laboral.

El mercado laboral está cambiando a una velocidad inédita. La inteligencia artificial, la automatización y las nuevas tecnologías están transformando tareas, creando nuevas ocupaciones y modificando las competencias que las empresas requieren. Frente a este escenario, no podemos seguir formando para los empleos del pasado.

Necesitamos anticiparnos. Esto implica fortalecer la formación digital, desarrollar nuevas competencias y vincular mucho más estrechamente la capacitación con las necesidades reales de las empresas. Debemos identificar los empleos emergentes y preparar a las personas con discapacidad para acceder a ellos.

En este contexto existe un ámbito todavía poco explorado: la formación para interactuar de manera efectiva con la inteligencia artificial. No basta con saber utilizar herramientas digitales. También será necesario aprender a trabajar con sistemas de IA, formular instrucciones claras, interpretar respuestas, evaluar resultados y aprovechar estas tecnologías como complemento del trabajo humano. Porque no es lo mismo comunicarse con una persona que interactuar con una inteligencia artificial, y esta habilidad será cada vez más relevante en los entornos laborales.

La tecnología también puede ser una gran aliada. Bien utilizada, puede facilitar aprendizajes, mejorar la comunicación, adaptar herramientas y reducir barreras que históricamente han dificultado la participación laboral. Pero para que esto ocurra es indispensable garantizar acceso a tecnología, conectividad y formación adecuada.

El desafío tampoco recae solo en quienes buscan empleo. Las empresas deben revisar sus procesos de selección, adaptar puestos cuando sea necesario y construir culturas donde la diversidad sea entendida como un aporte. Asimismo, los organismos de capacitación deben actualizar permanentemente sus programas para responder a las nuevas demandas del mercado.

Desde Fundación TACAL, después de más de 40 años trabajando en formación e inclusión laboral, sabemos que capacitar solo tiene sentido cuando abre oportunidades concretas de autonomía, participación y trabajo. Hoy, esa formación debe incorporar tanto habilidades digitales como competencias para desenvolverse en un entorno donde la inteligencia artificial será parte habitual de la vida laboral.

No podemos permitir que la transformación tecnológica genere una nueva brecha de exclusión. Si el mundo del trabajo está cambiando, la formación y la inclusión también deben hacerlo. El futuro del trabajo debe construirse considerando a las personas con discapacidad, no como beneficiarias del futuro, sino como protagonistas de él.

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