Derrida y el fin de la diáspora: Por el derecho a la resistencia del pueblo palestino
Y esta es la traición justa pero, ¿puede ser una traición justa? Sí ¿es posible que la infidelidad a la tradición a la cual “se pertenece” nos transforme en traidores? ¿traiciona Derrida al judaísmo cuando defiende el derecho del pueblo palestino a ser dueño de su propia tierra, de su destino y, sobre todo, a recuperar el aliento vital de cara a tantas décadas de asedio y crimen? Ciertamente no, porque, en lo medular, una cultura, un “ismo” no puede abreviarse en aquello que permuta y suprime el porvenir de una comunidad completa.