En Chile, el consumo de electricidad, parafina o leña para calefacción es uno de los grandes gastos del hogar, y aumenta sobre todo en familias de menores ingresos. Una razón importante para ese mayor gasto es la baja aislación térmica de los hogares.
Un proyecto de eficiencia energética ejecutado en viviendas de la población Lagunilla 1 en Coronel, región de Biobío, logró aumentar hasta en tres grados la temperatura de los hogares sin que tengan que invertir un solo peso más en calefacción.
El proyecto instaló aislación térmica en los techos y selló las infiltraciones de aire con burletes en puertas y ventanas, además de reparar ventanas y aplicar espuma de poliuretano en las zonas de fuga. Fue ejecutado por el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Concepción y financiado por la empresa Colbún.
“Antes no se por donde me entraba tanto viento, la casa no se calentaba con nada. Ahora me cambió la vida, mi casa está calentita, abrigadora, más acogedora. Tengo más visitas. Les pregunto a mis amigas que por qué no nos juntamos en otra casa, y me dicen que no porque la mía está calentita”, relata Jeorgina, una de las vecinas de los hogares aislados.
Energía, aislación y calidad de vida
Los académicos del proyecto evaluaron dos inviernos después el efecto de estas medidas. Encontraron que durante las mañanas de invierno las viviendas amanecen hasta 3° más cálidas, mientras disminuyó el uso de leña y electricidad.
Esto significa que los hogares están perdiendo menos temperatura durante la noche debido a la aislación térmica, según explica el ingeniero Javier Piedra, que lideró el proyecto. Una de las cifras que más sorprendió al académico son las horas de confort térmico por día en los hogares, que aumentaron de 4 a 11.
Las horas de confort térmico son consideradas aquellas en que el hogar está entre los 18° y los 24°, que es el rango considerado por la OMS para viviendas. Las mediciones se hicieron considerando semanas con el mismo frío afuera, entre el invierno de 2024 antes del la aislación, y el de 2026 después de ejecutado el proyecto.
“Ahora en verano también se siente más fresquita la casa cuando hace calor afuera. Y en invierno ahora hasta me saco el polerón y he andado de manga corta. Prendo un ratito nomás la estufa y la casa ya me queda calentita”, relata Jeorgina.