domingo 08 de noviembre de 2026
Reportaje

La isla de US$4,2 millones que el Estado remató en dictadura y que hoy aparece vinculada a la familia Schiess

Isla García, de 4.200 hectáreas, fue propiedad fiscal hasta 1981. La investigación reconstruye su historia y los vínculos empresariales de la familia que aparece asociada a la propiedad.

8 de noviembre de 2026 - 10:00

Un catastro realizado por Colliers identificó 20 islas privadas que se encuentran a la venta entre las regiones de Los Lagos y Magallanes. Entre ellas está Isla García, un paño de 4.200 hectáreas ubicado en la comuna de Cisnes, en la Región de Aysén, cuyo precio de venta alcanza los US$4,2 millones.El monto la ubica entre las islas más costosas detectadas en el catastro. Su avalúo fiscal, en tanto, alcanza los $608,9 millones.

“Ubicada en el corazón de la Patagonia chilena, dentro de la comuna de Cisnes. Permaneciendo completamente virgen y mantenida por un solo propietario, la isla representa una rara oportunidad de adquirir un tramo significativo del desierto patagónico intacto”, así describe la Isla García el sitio Private Islands Inc.

La propiedad cuenta con lagunas internas, diversa vegetación nativa, aves, peces y pudú, especie considerada en estado vulnerable.Pero detrás de esas 4.200 hectáreas y del precio de US$4,2 millones existe una historia que se remonta a la dictadura. La isla que hoy se ofrece como una propiedad privada alguna vez perteneció al Fisco de Chile y fue rematada en 1981.

Los antecedentes disponibles permiten seguir el rastro de esa operación y llegar hasta la familia que actualmente aparece vinculada a la propiedad: los Schiess, empresarios de origen alemán que durante décadas han desarrollado negocios inmobiliarios, hoteleros, turísticos, culturales y energéticos en Chile.

Y la historia empresarial de la familia también cruza a la firma que estuvo a cargo del remate de la isla, además de una operación hidroeléctrica en la que participó el hijo de Julio Ponce Lerou.

La historia de la isla

La isla que hoy es vendida por un cuantioso monto, en algún momento perteneció al Fisco de Chile. Esa situación cambió el 3 de marzo de 1981 cuando, mediante el Decreto N°104, el Ministerio de Tierras y Colonización encargó a la empresa Sociedad El Tattersall S.A. rematar el predio.

En los documentos disponibles en el Archivo Nacional no se da detalle del monto en el que se cifró la operación. El dato sobre quién terminó quedándose con el terreno aparece décadas después, al revisar distintas entidades estatales.

Según un certificado de la Tesorería General de la República (TGR), Sonia Alexa Schiess Schmitz figura entre las personas a cuyo nombre se encuentra asociado el pago de contribuciones del terreno. El documento agrega la expresión ‘y otros’, sin individualizar a las demás personas.

Sonia Schiess forma parte de la familia Schiess, cuyo patriarca fue el empresario alemán Guillermo Schiess. Entre sus hijos se encuentran Claudio, Christoph y Nicola Schiess Schmitz.

Los cuatro hermanos son la sucesión del empresario alemán que llegó a Chile en 1948. El patriarca de la familia arribó a suelo nacional luego de combatir por Alemania en el frente oriental, ser detenido por soldados rusos y regresar a su país, donde comenzó con sus primeros pasos en los negocios.

Posteriormente, en 1954 fundó la empresa Transoceánica —firma desde la que se diversificaron los negocios de la familia en el futuro y que hoy se conoce como Tánica— y, a su vez, compró tierras en diferentes partes de Chile que sirvieron para explotar una de las industrias más fuertes del holding: la inmobiliaria.El portafolio de negocios también alcanza al rubro hotelero y turístico, cultural y energético.

En 2015, los Schiess recibieron el reconocimiento ESE Business School de la Universidad de los Andes a la Familia Empresaria. Durante la condecoración, Christoph explicó que, pese a que él, junto con su hermana Nicola, gestionan las acciones empresariales de la familia, entre todos lograron consensuar un modelo de negocios que les permitiera consolidarse. Asimismo, agregó que tanto Claudio como Sonia ejercen como asesores del directorio de las firmas.

El vínculo con Tattersall: la empresa que se encargó de rematarla

La historia de Isla García tiene otro elemento que aparece al reconstruir los antecedentes de la propiedad: la empresa que estuvo a cargo de su remate también tiene vínculos societarios con la familia Schiess.

La sociedad Tattersall, según consta en sus reportes ante la CMF, fue creada en noviembre de 1913. Su gobierno corporativo está compuesto por su presidente, Tomás Böttiger Müller, y cuatro directores: Michael Grasty Cousiño, Jorge Rodríguez Cifuentes, Andrea Grasty Böttiger y Lukas Böttiger Velasco. Jaime Matas se desempeña como gerente general.

Según consta en las memorias anuales de la empresa, una de las mayores accionistas de Tattersall es la firma LatinInvest Chile S.A. De hecho, en 2024 el 50% del control de la empresa de remates recaía en la sociedad anónima.

La unión entre ambas partes se produce a través de Matadero Frigorífico del Sur S.A., donde LatinInvest Chile y Cía. Inversiones Transoceánicas S.A. —una de las filiales de la firma de la familia Schiess— participan como socios.

De esta manera, la empresa que décadas antes había estado a cargo del remate de Isla García aparece posteriormente vinculada, a través de otras sociedades, con una compañía perteneciente al grupo empresarial de la familia Schiess. No obstante, la conexión societaria no termina ahí.

El negocio hidroeléctrico con el hijo de Ponce Lerou

Tattersall también tuvo a su cargo otra operación vinculada a la familia Schiess.

En 2024, La Tercera informó acerca del remate de la central hidroeléctrica Chanleufú. La operación comenzó en 2011, cuando Inversiones Puyehue Limitada, controlada por Christoph Schiess, y Central Hidroeléctrica Tres Palos Limitada, perteneciente a Alejandro Ponce Pinochet, hijo de Julio Ponce Lerou, se asociaron para desarrollar el proyecto.

La firma de Schiess tenía el rol de aportar los derechos de agua, mientras que la del hijo de Julio Ponce Lerou debía proporcionar los terrenos donde se levantaría el proyecto.

Sin embargo, tras no poder cumplir con sus obligaciones financieras, la central entró en un proceso de liquidación.El remate, a cargo de Tattersall, no fue fácil.

En 2018, la subasta partió con un precio mínimo de US$10,5 millones, pero quedó desierta. Finalmente, en 2024, el remate se volvió a ejecutar a la mitad del precio original: US$4,8 millones.

La operación es otro punto de encuentro entre sociedades ligadas a Christoph Schiess y la firma que estuvo a cargo del remate de Isla García décadas antes.

Los vínculos políticos de los Schiess

La historia empresarial de la familia también tiene una dimensión política.

Al analizar los actores detrás de Transoceánica y sus distintas filiales, aparece un nombre relevante: Sergio Javier Bitar Hirmas —hijo del exministro y exsenador Sergio Bitar Chacras—, quien es parte importante del holding, ejerciendo como representante legal en diversas empresas de la familia y como gerente general de la misma desde 2017, según consignó Ex Ante.

En el marco de la elección de consejeros constitucionales de 2023, uno de los candidatos fue el exministro PPD Sergio Bitar.Para levantar su campaña, Christoph Schiess aportó $3 millones al padre de su socio. Sin embargo, el político no resultó electo. Los aportes de Christoph a campañas políticas no solo fueron en esa ocasión.

Incluso, para las últimas parlamentarias aportó $1 millón a la candidatura de Diego Schalper (RN). En 2021 destinó $10 millones a cuadros de distintos partidos. Entre los beneficiados estaban la diputada UDI Constanza Hube ($3 millones); Sylvia Eyzaguirre ($3 millones), quien competía como independiente con cupo RN; el exministro de Agricultura en el segundo gobierno de Piñera, Antonio Walker ($1 millón); y el expresidente del Banco Estado, Guillermo Larraín ($3 millones).

Temas

Las más leídas

Últimas noticias